Museu Frederic Marès, Barcelona

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Uno de los museos dedicados al coleccionismo más importantes es dedicado al escultor barcelonés Frederic Marès. Su contenido es variadísmo y algunas de sus colecciones contienen valiosos ejemplares que rozan aspectos a los que se han dedicado entradas de este blog, como plaquetas devociones del Renacimiento, trabajo de esmalte medieval de Limoges o pesas para pesar monedas. A todos ellos se pueden añadir medallas, pinjantes, candelabros, altares portátiles, incensarios y cruces de bronce medievales.

Dentro del apartado dedicado a la escultura, destacar algunas figuras medievales como la que representa un avaro del s. XII realizado por el maestro Martín en San Miguel de Tubilla del Agua en Burgos del que pende una cadena, posiblemente con monedas.

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La importancia de una buena biblioteca

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El coleccionismo numismático no pude consistir en acaparar piezas como si de cromos se tratara. Las monedas son mucho más que números y los monetarios no consisten en huecos que completar. De hecho y en relación a las acuñaciones de algunos períodos históricos es no pude decirse de ninguna colección que haya sido completa, juntando todos las variedades acuñadas en algún momento y muchos coleccionistas verán en algunas piezas detalles ciertos o no que confieren a cada espécimen cierta exclusividad. De la misma manera, muchas piezas contienen un valor patrimonial que supera al mero aspecto económico del ejemplar, lo que obliga a un mayor cuidado y respeto en su conservación y tratamiento. Y por otra parte, una colección es más que la suma de los objetos coleccionados al incorporarse a los mismos un criterio de selección que puede explicarse en el interés, la rareza o la conservación de cada ejemplar. Por lo tanto, no es de extrañar que vayan ganando terreno las informaciones suministradas por algunos comercios relativas al origen de las piezas, en respeto del valor de patrimonio cultural de la pieza y del prestigio del coleccionista que en algún momento decidió incorporarla a su patrimonio.

Formar una colección requiere algo más que catálogos. Cierto que vivimos en el tiempo de la información rápida y de la documentación accesible online en el marco de una cultura de la gratuidad. Hay revistas que ofrecen en abierto artículos científicos y eso está muy bien. De la misma manera, encontramos catálogos gratuitos, sencillos pero de calidad muy desigual. Pero nada de eso sustituye a una buena biblioteca que recoja el pensamiento y el estudio riguroso elaborado durante generaciones, contrastando pareceres, permitiendo completar la información y aportando referencias para que cada coleccionista perfile sus criterios. Además de ser una parte de la colección en la medida en que son también coleccionables, los libros tienen tacto y olor. Hojearlos permite disfrutar de cada página, párrafo, grabado o imagen con una mayor capacidad de disfrute que el movimiento de un ratón, dónde va a parar.

 

El comercio marítimo en el Mediterráneo

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El comercio marítimo desarrollado en tiempos de la Grecia clásica se manifiesta a través de una infinidad de monedas. Pocas sin embargo son tan bellas como el precedente tetradracma de Antígono II o Antígono III de Macedonia realizado durante el s. III a. C. acaso en Anphipolis, con representación de Poseidón en el anverso y de Apolo en la proa de una nave en el reverso. O el siguiente tetradracma macedonio de Demetrios Poliorketes en el final del s. III a. C. con representación de Niké sobre una proa haciendo sonar su salpinx en una cara y a Poseidón en la otra esgrimiendo su característico tridente. Ambas enajenadas por Kricheldorf a comienzos de 2017.

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Tesis doctorales, Universidad de Valladolid

Como en otras entradas, se da cuenta de las tesis doctorales leídas en las universidades españolas dedicadas a la numismática.

Tesis doctoral:

Mercedes Rueda Sabater, Primeras acuñaciones de Castilla y León, 1989

San Vicente, Ignacio J.,  Circulación monetaria en la Península Ibérica durante el Bajo Imperio, 1990

Parrado Cuesta, María Soledad, Estudio metrológico y composición química de la moneda provincial en la meseta norte, 1996

Murray Fantom, Glenn Stephen, El Real Ingenio de Segovia: industria y moneda, 2003

Memorias de licenciatura: 

Agúndez Arribas, Concepción, Circulación monetaria en la meseta norte durante el alto Imperio Romano. 1980

Félix Angel Sáinz Varona, La Casa de la Moneda de Burgos, 1981

Orfebrería y esmalte de Limoges en la Edad Media

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El Museo Lázaro Galdiano de Madrid, además de una colección numismática, ofrece un conjunto variado de arcas, báculos, relicarios, soportes de candiles, palomas eucarísticas, etc. que constituyen ejemplos destacados del arte suntuario de la orfebrería, a base de trabajo en metal posteriormente dorado y completado por esmalte que se desarrolla desde el s. XIII.

Iglesias románicas en Duisburgo

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En otras entradas se han expuesto monedas que muestran iglesias dentro del período románico, como la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalem, una iglesia dsconocida en Dreux y otra leonesa.

Durante el reinado de Heinrich IV (1065-1084) se fabricaron unos dineros en la ciudad alemana de Duisburgo  que reflejaban desde distintos puntos una iglesia que representa el estilo románico de su período.

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Más adelante en el tiempo, a finales del s. XII las monedas elaboradas en la ciudad representan un templo con un lenguaje artístico bien diferente.

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Un banquete en la antigua Grecia

En otras entradas se ha dado a conocer aspectos de la alimentación en la antigüedad, como una primera en la que se mostraba un imaginario banquete en Cádiz en el s. II a. C. O aquella en la que se mostraba un banquete en la Grecia del s. II d. C o en la Roma del mismo período. Existe en este blog un conjunto de entradas dedicadas a la alimentación y a la buena vida en su reflejo en la moneda pero ninguna sobre la Grecia clásica en su conjunto.

Quizás un de las celebraciones más reconocidas de la antigüedad es el diálogo de Platón con este preciso título, El Banquete, en el que los personajes discutían en torno al amor. A pesar de tal traducción del término Συμπόσιον, los griegos no concebían estas reuniones necesariamente alrededor del alimento, caracterizándose su alimentación por la frugalidad  y la sobriedad del producto, eso sí, regado con vino y sus dedicaciones a Dionisos, como en este tetradracma de Mende realizado en torno a 440-432 a. C.

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Además del vino, la alimentación se basaba en el aceite y el pan de trigo. En el tercio de estartera de Metapontion realizado entre 290 y 189 a. C.  se presenta el busto de Leukippos y dos espigas del cereal del que se obtiene el pan. Muchas de las emisiones de esta polis muestran precisamente espigas.

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El desayuno precisamente comenzaba con pan de cebada mojado en vino, al que se añadían aceitunas o higos y el pan en torta, acompañado de carne, pescado, queso o frutas servía para las comidas. En el siguiente didracma de Himera se ponen una gallina en una cara y un cangrejo o nécora en la otra. De la gallina, lógicamente, los griegos aprovechaban los huevos, al igual los de otras aves.

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En el tetradracma de Messana siguiente, dedicado al dios de los pastores Pan, se le ubica sentado en una roca junto a un conejo, todo apto para la alimentación.

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El aceite se fabrica con oliva y una rama de este árbol se talla en el cuño de este hemióbolo de Elaia.

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En la estatura de Melos realizado entre el 425-410 a. C. que se pone a continuación, se muestra una manzana o un granado.

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La miel forma parte de esta alimentación. La abeja es un elemento frecuentemente representado en Éfeso, como en esta dracma del s. V a. C.

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Por último, en esta dracma de Thasos del s. V a. C., se ponen una ninfa y un sátiro.

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Monedas en las Cantigas de Santa María (s. XIII)

La Cantiga de Santamaría número 305 de Alfonso X contiene un texto referido a la actuación de un cambiador y a las monedas que emplea en su oficio. La escuchamos de fondo en el video precedente en la excelente versión de Eduardo Paniagua:

E ela assi andando, chegou a ha cidade
e viu seer na rua, com’ eu achei por verdade,
un canbiador que canbiava d’aver mui gran quantidade,
esterlis e to[r]neses, burgaleses, pepiões,

Senpre devemos na Virgen a ter os corações,
ca per ela guaannamos de Deus mui grandes per dões.

E ynda daquestes novos e dos pretos e da guerra;
e ela pediu-lle algo por aquela que non erra.
El disse: «Faze-lo quero sobre pennor, ca na terra
u somos non é costume de dar d’outra guisa dões.

(…)

Que meteu na balança, chos de prata e d’ouro;
mas mui mais pesou a carta en que avia tesouro
daquel que perdõar pode crischão, judeu e mouro,
atanto que en Deus ajan ben firmes sas entenções