Lugares vinculados con la fabricación de moneda en la Edad Media castellana y leonesa

Este mapa recoge los datos sobre la ubicación conocida de lugares vinculados con la fabricación de moneda en la Edad Media castellana y leonesa. La base es Google my maps y puede requerir cuenta de usuario.

Como citar. Debe citarse con la siguiente referencia siguiente: Antonio Roma Valdés, “Lugares vinculados con la fabricación de moneda en la Edad Media castellana y leonesa”, El maravedí, febrero de 2020. http://www.elmaravedi.wordpress.com.

Interpretación. El mapa contiene por capas datos arqueológicos relevantes dispuestos por capas temporales, ordenados con los siguientes criterios:

  • Los colores son utilitarios y se disponen en función de cada capa.
  • La ubicación es muy aproximada, no exacta en todos los casos, sino que puede haber cierta distancia temporal para facilitar la lectura.
  • El lector puede seleccionar cada capa o una suma de ellas.
  • Cada dato registrado se señala con un icono. Los establecidos son los siguientes:
    • martillo: casa de moneda o lugar conocido donde se fabricó numerario
    • máscaras teatrales: escenas de acuñación.
    • hombre caminando: en los años tempranos de emisión monetaria, referencia conocida de residencia de monederos.
    • figura policial: lugar donde se falsificó moneda
    • espadas cruzadas: casas de moneda provisionales vinculadas con acontecimientos bélicos.
  • Especificidades de las capas:
    • Los cuadros en todas las capas incorporan las referencias procurando seguir aspectos cronológicos.
    • Moneda anterior a 1263. Se trata de un tiempo en el que no hay cecas permanentes sino ocasionales. Por esta razón, se incluyen referencias Indirectas como escenas de acuñación o residencia de monederos.
    • Moneda entre 1454 y 1471. Es un período de una gran inestabilidad. La Crónica de Enrique IV menciona una cifra de 150 casas de moneda entre 1465 y 1470 en un tiempo en el que conocemos entre 40 y 50 marcas distintas. Es posible que hubiera varias casas en la misma ciudad. Se han ubicado aquellas localidades en los que el indicio de localización es mínimamente probable, no así con marcas como A románica, EN, etc., que no puede sostenerse su atribución a localidad. Por otra parte, hay documentos que nos informan de la existencia de casas de moneda, como Ciudad Rodrigo; en estos casos se indica una de las posibles marcas utilizadas.
  • Cada dato se describe indicando los datos conocidos. Referencia bibliográfica por remisión: Antonio Roma Valdés, Emisiones monetarias de León y Castilla. Organización, economía, tipos y fuentes, 2010.

Mapa de los tesorillos y otros hallazgos de monda medieval de León y Castilla

Este mapa es el compendio de hallazgos relacionados con la moneda en a corona de Castilla o de moneda fabricada en León y Castilla fuera de su espacio geográfico. La base es Google my maps y puede requerir cuenta de usuario.

Como citar. Debe citarse con la siguiente referencia siguiente: Antonio Roma Valdés, “Mapa de los tesorillos y otros hallazgos de monda medieval de León y Castilla”, El maravedí, enero de 2020. http://www.elmaravedi.wordpress.com. Es igualmente útil la referencia

Interpretación. El mapa contiene por capas datos arqueológicos relevantes dispuestos por capas temporales, ordenados con los siguientes criterios:

  • Los colores son utilitarios y se disponen en función de cada capa.
  • La ubicación es muy aproximada, no exacta en todos los casos, sino que puede haber cierta distancia temporal para facilitar la lectura. Algunos datos se han señalado fuera de mapa por tratarse de hallazgos documentados antiguos, pero de los que se ha perdido la pista o porque proceden de colecciones antiguas enajenados en casas comerciales.
  • El lector puede seleccionar cada capa o una suma de ellas.
  • Cada dato registrado se señala con un icono. Los establecidos son los siguientes:
    • Torre: tesorillo monetario
    • Iglesia: Conjunto monetario formado por acumulación sucesiva de moneda depositada como donación en beneficio del alma por peregrinos.
    • Estrella de David. Conjuntos monetarios vinculados con propietarios judíos en pogromos.
    • Espadas cruzadas. Tesorillo compuesto por emisiones en contextos bélicos, fundamentalmente.
    • Cruz latina. Necrópolis en las que aparecen monedas en sepulturas.
  • Descripción. Cada dato se describe someramente y se indica una posible fecha de ocultación. Se acompaña una referencia bibliográfica por remisión: Antonio Roma Valdés, Emisiones monetarias de León y Castilla. Organización, economía, tipos y fuentes, 2010. La cita del repertorio es obligatoria al citar esta fuente. A su vez, debe citarse la obra que describe cada hallazgo en la bibliografía. Cuando no aparece en el repertorio indicado, se señala autor y fecha de publicación.

 

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Emisiones castellanas de la Edad Media. Descarga gratuita

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Se ofrece en descarga gratuita el libro Emisiones monetarias leonesas y castellanas de la Edad Media, organización, economía, tipos y fuentes, publicado  en 2010. Se trata de la parte central de la tesis doctoral leída en 2008 y que compila y analiza las bases científicas para analizar una materia tan compleja como interesante. No puede entenderse el fenómeno monetario medieval con la simple referencia a un relato historicista, sino que es preciso acudir al método científico, acudiendo a las fuentes originales, que en este punto se sistematizan. Por lo tanto, se detallan los datos concretos de los hallazgos monetarios; se relacionan los documentos que reflejan las emisiones monetarias y la organización de la moneda; se analiza metalográficamente el contenido de  un número amplio de series; y se contextualizan las emisiones leonesas con las coetáneas de otras regiones.

Y no puede entenderse ninguna emisión sin comprender la capacidad y los marcos jurídicos, organizativos y económicos que condicionan la acuñación. Consecuentemente, se analizan los siguientes elementos, obteniendo unas conclusiones que diez años después permanecen plenamente vigentes:

  • La capacidad jurídica para acuñar. Sólo los reyes efectivos tuvieron el poder de acuñar y sólo autorizaron algunas concesiones parciales del derecho a acuñar a Santiago (1107, 1108, 1171, 1182, 1193), Sahagún (1116, 1119), Palencia (1125). Como excepción, sólo algunos pretendientes al trono acuñaron su propia moneda sin ser reyes: Sancho infante (1282), Fernando I de Portugal (1370), Juan de Láncaster (1377, 1380) y Alfonso de Ávila (1467 a 1469). Algunos personajes anunciaron su voluntad de acuñar moneda: Alfonso de la Cerda (1297), Jaime II de Aragón, en Murcia (1296), don Juan Manuel (1334, 1336), pero no alcanzaron a encargar moneda efectiva. Aymar VI, conde de Valence et Die imitó la moneda de Alfonso XI durante la Guerra Fratricida.  El contenido del derecho a a la moneda se manifiesta en la adquisición de los cuños y del metal, la concreción del valor intrínseco y la fabricación de moneda. Además, este derecho comprende la determinación del valor extrínseco, el cambio entre monedas diferentes, la admisión de la circulación de moneda foránea, la quiebra de la moneda propia o la persecución de la falsificación. En las cortes de 1202 el rey vendió su moneda, una operación jurídica compleja que consagra la circulación en exclusiva de la moneda real en los mercados. Hasta entonces, el rey acuñaba dónde y cuándo podía, de manera impulsiva y en cantidades pequeñas. Como matices, el rey donó beneficios del producto de la acuñación únicamente a favor de las autoridades eclesiásticas de Palencia (1140, 1163), Salamanca (1137, 1167, 1186), Lugo (1158), Ciudad Rodrigo (1208), Toledo (1137, 1184, 1192), Segovia (1136), Calahorra (1174) y Zaragoza (1135), muchos menos donatarios que los que se suponen en ciertos; y, entre 1465 y 1471, Enrique IV arrendó el derecho de acuñar moneda de una manera claramente arbitraria en perjuicio del reino.
  • Los monederos leoneses. Inicialmente los encargados de fabricar moneda proceden del sur de Francia y del norte de Italia en las emisiones de 1087 a 1103. Randulfo es el personaje más importante. A partir de entonces, los monederos eran siempre cristianos y, como en la Europa occidental, tenían conocimientos de la metalurgia, la aritmética y se desplazan a demanda para fabricar la moneda, de hecho, los primeros monederos que trabajaron en Castilla lo hacían también en el reino aragonés en el mismo período. Tras un largo silencio en los documentos, en 1164 reaparecen las referencias a monederos, en particular en Salamanca, donde permanecen hasta 1233. Dentro del reino, León es la ciudad que mayores menciones existen de monederos y otras profesiones vinculadas a la fabricación de moneda, caso de ensayadores (Don Raynel, uno de los más antiguos identificados en Europa, 1283) o entalladores (don Marcos, 1279, el primero de los conocidos en todo el reino), además de balanzarios, tesoreros y escribanos. El oficio de monedero cargo se adquiría por vínculos familiares y quienes lo ejercían aparentaban tener un buen nivel de ingresos, en particular en épocas de gran acuñación. Los monederos disfrutaban, además, con importantes privilegios que determinaron conflictividad con los concejos cuando las casas de monedas se asentaron en las ciudades. Los monederos leoneses y castellanos se agrupaban en cabildos y eligían sus alcaldes. Los leoneses, castellanos, navarros y aragoneses, aparentemente también los portugueses, mantuvieron a partir de 1206 una cofradía vinculada a la iglesia leonesa de San Claudio que parecía tener vida hasta 1310 y aun hasta 1332.
  • Las casas de moneda leonesas y castellanas experimentaron una evolución paralela a las europeas. Hasta mediados del siglo XIII cualquier taller con agua, fuelle y horno era útil para la fabricación de moneda. Aquellas ciudades europeas en las que existe una mínima presencia de casa de moneda permanente se sigue denominando hoy día Calle de la Moneda. Muchas de estas calles se encuentran intramuros y frecuentemente se ubican en la proximidad de áreas comerciales. En el reino de León lo apreciamos con Santiago (1189) y León (1199) y sucedió con Salamanca (1228-1256) y Coruña. En Santiago y León se encuentran junto al Camino de Santiago. Los lugares donde sabemos que se acuñó antes de 1263 son León, Santiago, Lugo, Salamanca, Sahagún, Orense, Astorga, Oviedo, Ciudad Rodrigo, Zamora, Palencia, Toledo, Ávila, Segovia, Burgos, Osma, Sigüenza, Nájera (tras 1136), Calahorra (tras 1136), Logroño (tras 1136), Plasencia (tras 1180) y Cuenca (tras 1177). Tras 1200 se inició en Europa un fenómeno de concentración de unos talleres que crecieron en tamaño (por adicción de hornos) y se organizaron de forma más compleja. Este fenómeno coincide con la aparición del término ceca en el sur de Europa. Con algún añadido y no sin momentos limitados de suspensión o cese, las casas de moneda más importantes desde 1263 son Burgos, Coruña, Cuenca, León, Sevilla y Toledo.
  • La producción de moneda depende de la posibilidad de adquirir plata y oro por el titular del derecho a la moneda. En Castilla se ha detectado una mínima actividad minera en Burgos (1142) y Córdoba (s. XV). En Francia hay plata hasta el s. XIII. Sin embargo, la producción se incrementa en Europa central a partir de la segunda mitad del siglo XII y en particular a comienzos del XIV. El pago con lingotes de plata es común en la Europa occidental hasta comienzos del s. XIV. Este fenómeno se manifiesta en León, particularmente en Galicia entre 1137 y 1211. Una de las más importantes vías de llegada de metal al reino procede de la conquista o de las parias de los reinos del sur. Durante el siglo XI, la plata desaparece de Toledo y es abundante en la Meseta Norte, posiblemente el punto de la Europa occidental donde más abunda en este periodo de la Edad Media. Estas parias se prefieren en plata en los momentos anteriores a la fabricación de numerario propio. La segunda vía fundamental de entrada de plata es el Camino de Santiago, por donde entra moneda francesa que circula como propia hasta 1202 y se recibe para la exacción de tributos y el cobro de rentas para la posterior adquisición de inmuebles. En todo caso, la plata susceptible de ser acuñada se incrementa de manera significativa en torno a 1180-1190.
  • Moneda de oro. A diferencia de otras regiones europeas, los reinos castellano y leonés vincularon su economía a la circulación del oro desde el s. XI. El oro era el patrón más admitido al sur de la Cordillera Central, máxime tras la desaparición de la plata cordobesa que accede al norte en forma de parias. A pesar de su fabricación en Toledo, su uso fue escaso en el norte antes de 1112. Entre 1149 y 1153, Alfonso VII fabricó en Baeza sus propios morabetinos que circularon en Toledo, ciudad en la que se fabricó una cantidad análoga entre 1173 y 1183. Su pureza era la misma que los morabetinos almorávides, sin embargo su peso es menor en 1/8 parte. Todos los morabetinos circularon en la meseta de León entre 1137 y 1237, con abundancia especial tras 1175 y hasta 1190. En Galicia y Asturias, donde circulaba oro con menor intensidad, se prefierió la plata. Alfonso X fabricó doblas castellanas en 1272, Sancho IV en 1286 y Alfonso XI  entre 1330 y 1334. El mayor momento de producción de este período corresponde al período próximo a 1360, cuando Pedro I fabricó una ingente cantidad de doblas de oro, múltiplos y divisores. Las necesidades de pago a soldadas al final de la Guerra Fratricida determinaron la desaparición del reino del oro y plata. A partir de 1375, circularon como si de moneda propia se tratase los florines aragoneses.
  • Bimetalismo. La presencia de moneda fabricada en oro y en plata se asumió como una situación normal, sin perjuicio de las preferencias por una u otra moneda, según la región geográfica (por ejemplo, el oro el la meseta desde 1137) o el ámbito económico que domine la relación económica en juego (por ejemplo, la moneda de vellón francesa para el pago de rentas por parte de algunos pequeños propietarios lucenses en el s. XII). Las unidades de cuenta facilitan establecer una comparación entre el valor de la plata y del oro. En los reinos de Castilla y León era común el empleo de morabetinos de cuenta que se cambiaban por x sueldos de dineros a partir de 1140.

Estos son los puntos objetivos de partida, deducidos con base en los métodos científicos modernos reconocidos y sobre los mismos se profundiza el análisis de las monedas castellanas o leonesas, evitando tópicos y anacronismos, permitiendo establecer conclusiones fiables, que el lector podrá seguir a lo largo de la obra.

Una vía interesante, complementada hoy por una obra complementaria imprescindible.

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