medieval

El medievalismo numismático en inglés

La reciente desaparición de Peter Spufford (1934-2017)  supone una importante pérdida para los estudiosos de las monedas medievales europeas. Peter Spufford era fellow del Queen’s College de Cambridge, profesor de Historia económica y catedrático de Historia Europea. En sus estudios de historia económica refleja la presencia de la moneda desde una visión muy profunda del conocimiento tanto de la documentación como del testimonio material que es la moneda. Brillante en sus exposiciones personales lo era también por escrito. Entre sus virtudes, destacar su visión de todo el contexto europeo, de manera que sitúa cada economía monetaria en relación con las demás de una manera comprensible.

No es la única autoridad desaparecida recientemente. Vinculado también con la universidad de Cambridge el irlandés Philip Grierson (1910-2006) era profesor de numismática y conservador del Fitzwilliam Museum. Grierson formó una importantísima colección de monedas europeas que en la actualidad se encuentran en la institución y , sobe todo, es un excelente científico gracias una visión amplia de la numismática en modo alguno local.

Vinculo con la misma universidad, Marc Blackburn (1953-2011) también dedicó algunos escritos a esta materia.

La última figura a estacar en el Reino Unido es David Michael Metcalf (1933), inactivo en los últimos años, y conservador del Ashmolean Museum y profesor e la Universidad de Oxford. Autor de numerosas publicaciones, deben destacarse su contribuciones a la metodología, aproximándose a la moneda desde las perspectivas del estudio metalúrgico, la estadística y la arqueología. Su obra es amplísima y, como la de los anteriores, muy recomendable.

En Estados Unidos destacar a John Carpenter Miles (1904-1975), cuya implicación con la Universidad de Princeton y la American numismatic Society le permitió conocer la colecciones de moneda pertenecientes a la Hispanic Society.

Hoy sigue habiendo otro grandes historiadores con dedicación a la moneda medieval, como Andrew Burnett, Pamela Nightingale, J. L. Bolton o Roi Naysmith. Algunos casos más especializados son destacables como el profesor de Princeton Alan Stahl o el conservador asistente del Museo Fitzwilliam Richard Kelleher, a quienes debemos grandes trabajos que implican una continuación de este período.

Con todo y con ello, la desaparición o el cese de actividad de los señalados más arriba supone el cierre de una época brillante y sus escritos, que supusieron un empuje al estudio de la numismática medieval entre los años sesenta y noventa, deberían ser conocidos por cualquiera que pretenda acercarse a la materia. Su visión es amplia, no sólo por aproximarse a la moneda desde nuevas perspectivas metodológicas sino también por la omnicomprensión de la moneda, vista ahora al margen de los aspectos descriptivos y enfoques meramente historicistas propios del s. XIX. No entienden la moneda desde una perspectiva local sino que la moneda se sitúa en términos mejor contextualizados y, aunque en ocasiones se refieren a series de un determinado espacio y lugar, su enfoque es universal.

Un poco de bibliografía de estos nuevos clásicos útil para conocer las monedas medievales españolas:

D. M. Metcalf

  1. “A hoard of billon of Fernando IV”, American Numismatic Society Museum Notes 18, 1972, 87-107
  2. “A parcel of coins of Alfonso VI of Leon (1073-1109)”, Problems of Medieval Coinage in the Iberian Area 3, Santarem, 1988, 287-300
  3. “The coinage of the first and second Suevoc kingdoms: from romanitas to latinization”, Galicia: da romanidade á xermanización, Santiago, 1992, 355-365
  4. “Where were suevic coins minted?”, IV Congresso Nacional de Numismática. Actas. Assodaçao Numismática de Portugal, Lisboa, 1998, 57-67
  5. “Visigothic Monetary History: The Facts, what Facts?”, En ALBERTO FERREIRO, The Visigothics. Studies in Culture and Society, Brill, 1999, 201-217
  6. D. M. METCALF, J. M. MERRICK, L. K. HAMBLIN, Studies in composition of early medieval coins, Minerva, Newcastle upon Tyne, 1968

P. Spufford

  1. “Mint organization in late medieval Europe”, N. J. MAYHEW, P. SPUFFORD, Late Medieval Mints: Organisation, Administration and Techniques, The Eighth Oxford Symposium on Coinage and Monetary History, British Archaeological Reports 389, 1988, 7-29.
  2. Dinero y moneda en la Europa medieval, Barcelona, 1991.
  3. “Financial marketsand money movements in the Medieval Occident”, Viajeros, peregrinos, mercaderes en el occidente medieval, Pamplona, 1992, 201-216.
  4. “Monetary practice and monetary theory in Europe (XII th -XV th centuries)”, Moneda y monedas en la Europa Medieval (siglos XII-XV), XXVI Semana de Estudios Medievales, Estella- Lizarra, 19-23 julio 1999, Pamplona, 2000, 19-52.
  5. “Conclusioni”, I Luoghy della moneta. Le sedi delle zecche dall’antichità all’etta Moderna, Atti del Convengo internazionale 22-23 ottobre 1999, Milano, Milán, 2001, 157-168.
  6. “The Mint Buildings of Medieval Europe”, XIII Congreso Internacional de Numismática, Madrid 2003, Actas, Madrid, 2005, 1059-1065

P. Grierson

  1. Coins of Medieval Europe, Londres, 1991
  2. Crusafont, M., Balaguer, A. M., Grierson, P., Medieval European Coinage: Volume 6, The Iberian Peninsula, Cambridge, 2014

G. C. Miles

  1. The coinage of Umayyad of Spain, Nueva York, 1950.
  2. The Coinage of the Visigotlis of Spain. Leovigild to Achila II, Hispanic Monetary Series, ANS, Nueva York, 1952.

  3. Coins of the Spanish Muluk al-Tuwaif, Nueva York, 1954

 

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Moneda y platería a comienzos del s. XII en León y Asturias

Sin títuloLa moneda en la Edad Media se realiza con plata aleada con cobre por monederos con competencia en la manipulación del metal noble. Su trabajo consiste en limpiar la plata de impurezas para después combinarla con cobre para a continuación fabricar unos discos que después recibirán el impacto de los cuños de anverso y reverso para darles forma. Su trabajo comparte parcialmente algunos puntos en común con el de los plateros que trabajaban con láminas de plata cinceladas o incididas, según el artista, para ser clavadas en arcas de distinto tamaño hechas en madera.

Los últimos años del s. XI suponen el despegue de las labores de los oficios de monederos y plateros en el reino leonés. Por un lado, un grupo de monederos venidos desde Francia e Italia se trasladan a la península para realizar las masivas emisiones aragonesas posteriores a 1076 y las leonesas y castellanas de 1087, 1103 y 1108, atraídos por la peregrinación compostelana y la abundancia de plata califal que existía en el reino previa su conducción en forma de parias o botines de conquista a lo largo del s. XI. Mientras que en el sur la plata acuñada se va haciendo escasa en los reinos de taifas, algunos tesorillos en Navarra y un buen número de documentos en el reino leonés reflejan el uso de moneda de plata califal anterior al año 1000 al peso en algunas transacciones. A modo de referencia, en 1073 el rey aragonés le reclama al titular de la taifa de Zaragoza una paria en plata y no otro metal. Tras el inicio de la acuñaciones, los dirhams desaparecen de la circulación convertidos en unas emisiones abundantes como el siguiente dinero de 1103.

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Simultáneamente, se inician los trabajos de platería por artistas aparentemente locales. Es un momento brillante del arte suntuario asturiano y leonés, hasta entonces limitado a objetos de oro realizados entre los ss. IX y X como cruces (cruces de los ángeles y de la vitoria, ambas en Oviedo; cruz de Santiago en su catedral), arcas (arca de Astorga, arca de las ágatas del MAN)  cálices y coronas ubicadas en las pequeñas iglesias que existían. En el cambio de los ss. XI al XII y vinculados con las liturgias hispánica y mozárabe, se preparan objetos como  los libros que recogen los llamados Beatos, trabajos brillantes en marfil (el Cristo de Carrizo, la cruz de Fernando I en el MAN, la arqueta de San Juan y San Pelayo de San Isidoro de León, una plaqueta en el Museo del Louvre, la arqueta de las Bienaventuranzas el MAN), etc. que se incorporan a una mejor arquitectura y escultura, donde también aparecen pinturas como las de San Isidoro de León. Entre estos objetos se hallan algunos de orfebrería (cáliz de Doña Urraca en San Isidoro de León) y de platería, que son los que aquí interesan.

El más significativo es el Arca Santa de la catedral de Oviedo, un altar portátil creado para conservar reliquias vinculadas con la crucifixión de Jesucristo, con inclusión de un sudario, varios lignum crucis y otros objetos. Además de arca, en la catedral de Oviedo se encuentran otros objetos de platería como la cruz de Nicodemo, la caja del obispo Arias Cromaz y el díptico del obispo Gundisalvo. Fuera de este templo cabe mencionar la arqueta de San Isidoro de León, la cruz de Fuentes en el Metropolitan Museum de Nueva York o la caja de ágatas del MAN. Todos ellos parecen realizados por diferentes artistas hispánicos, de hecho el arca responde a una misma idea constructiva pero intervienen varios artistas con diferentes técnicas dentro de un estilo muy aproximado que recuerda en algunos casos a los dibujos que se encuentran en los beatos.

No se trata en este punto de tratar todos los aspectos iconográficos de estos objetos y en particular del arca, excelentemente tratados por Franco Mata, sino de referir otros referidos a su fabricación distintos a los señalados por García de Castro Valdés. Sin ánimo de abundar y con diferentes técnicas que incluyen un sobredorado en la tapa, la cobertura del arca de madera ensamblada se realiza con láminas de plata de un grosor variable y aproximado de 0’5 mm, de manera que el artista, antes de iniciar su trabajo, prepara el metal y forma con la plata una lámina que después trabajar dándole forma. Una vez acabada la labor artística, las distintas láminas se clavan de acuerdo con el plan iconográfico previamente definido.

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Hay un aspecto que los trabajos de platería han dejado desatendido y se refiere a la determinación del origen del metal y de los artistas. Como se ve, antes del cambio de los ss. XI a XII, momento en que estas obras de plata pueden datarse, no conocemos obras realizadas en este metal, de manera que los plateros hacen su aparición en este momento. Hay una limitada controversia en cuanto su origen pues, como se ha dicho y aunque existe coincidencia en cuanto a su origen hispánico, hay dudas sobre si son asturianos, leoneses o mozárabes. En todo caso, cabe destacar su adaptación a los esquemas estilísticos que encontramos en las restantes manifestaciones artísticas aludidas.

De la misma manera, no existen análisis sobre los aspectos químicos de la plata, por cuanto que los elementos trazas podrían confirmar si estos objetos se fabricaron fundiendo moneda hispanoárabe, abundante en el reino. Cabe suponer que se utilizó esta plata y sin embargo faltan posibles vías para su confirmación. Probablemente la presencia de plata en el reino determinó una progresiva aparición de artistas de la que nos han llegado pocos ejemplos. Como es sabido, en momentos de necesidad, los reyes y los obispos fundían los objetos litúrgicos en plata para fabricar moneda. Sin ir más lejos, la reina Urraca en la década de 1110 adquirió una mesa de 30 marcas de plata (6,9 kg) para fabricar su propio numerario. Lo cierto es que la brillantez artística es una característica común en muchos de estos objetos y este aspecto no se improvisa.

Es de esperar que futuros estudios de los objetos ayuden a solventar algunas de estas dudas.

 

 

 

 

Moneda medieval en Hungría. Un uso infrecuente en torno a 1437

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Las monedas medievales tienen usos distintos al medio de pago en diversas ocasiones. En esta entrada vamos a mencionar un caso dudoso en relación con unas imágenes que recogen un pequeño conjunto de moneda húngara de comienzos del s. XV. Se trata de un conjunto inusual de seis dineros insertados en un alambre de cobre. Cada una de las monedas tiene dos agujeros (con un excepción) y se trata de monedas con un escaso valor o ya sin valor liberatorio.

Se trata de un dénar de Sigismund de Luxemburgo con una cruz patriarcal y un escudo, sin marca visible y con parte de la leyenda apreciable (MONSIGIS…/REGISHUNGRIAET), cuadro quartings sin leyenda, algunos con marcas (B-ε; A-; R-S) y un pequeño disco de plata, que pudo ser una moneda desgastada.

Hay pocos conjuntos monetarios descritos de este período (Teodor MUNTEAN, “A Coin Hoard From the Time of Sigismund of Luxemburg in the Collection of the “Ioan Raica” Municipal Museum in Sebeş”, TERRA SEBVS 3, 2011) y, que pueda adivinarse, no hay ejemplares descritos con estas características.

No es posible saber la procedencia de conjunto, si bien las primeras imágenes saltaron a la luz hace ya varios años. Además, la naturaleza de las monedas, probablemente ya en desuso cuando se agujerearon y de nulo valor, permite suponer un origen en la misma región.

Se trata de monedas de poco valor estético como para servir de adorno. Además, no se han descrito ejemplares o conjuntos de ellos agujereados. Por lo tanto, la finalidad de conservarlas en estas condiciones puede servir para una finalidad ritual de difícil determinación a modo de ofrenda. En cuanto al momento, se trata de emisiones fabricadas con anterioridad a 1437 y no hay ejemplares posteriores a esa fecha, lo que nos permite enmarcar temporalmente la acción en torno a ese último año.

Artículo inédito de Álvaro Campaner

Una vuelta a la formación de la ciencia numismática de la mano del fiscal Álvaro Campaner, uno de los grandes autores de la segunda mitad del s. XIX. Es este un tiempo de revistas como el Memorial Numismático Español, una de las primeras monográficas en el mundo y en la que intervinieron los grandes de su tiempo. Es también un momento de aparición de revistas o boletines más modestos como el de Valencia o el de este hasta ahora desconocido Boletín del Centro Numismático de Barcelona de 1864. Las fotografías no son buenas pero vale la pena para comprender la profundidad en contraste con la falta de medios y conocimientos hasta entonces. Se refiere a la moneda datada de vellón castellana de mediados del s. XII, una auténtica rareza.

Viaje numismático a León

León es una ciudad extraordinaria que cuenta con un excelente Museo Provincial en el que se conservan varios tesorillos numismáticos, uno de ellos el anterior, de tiempos de Fernando IV. Asimismo, tiene una buena sala numismática, muy didáctica, en la que expone un gabinete numismático presidido por un retrato de Diego Covarrubias.

Además del Museo, puede visitarse la Colegiata de San Isidoro.

Tesorillo de la calle Obispo Grau, Astorga

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Su hallazgo se produjo en unas obras urbanas en Astorga realizadas en 1992, y de ellas se trasladó al Museo de León, donde se conserva. Las 1270 piezas que lo componen se distribuyen así: 9 dineros seisenes de Alfonso X con leyenda MONETA CASTELLE ET LEGIONIS; 50 cornados de Sancho IV, de distintas cecas; 648 dineros de Fernando IV; y 970 cornados y dineros de Alfonso XI. Vista su composición, su ocultamiento es posterior a 1334 (fecha de inicio de acuñación de la última acuñación), y próximo a la coronación de Pedro I, hacia 1345.

Museu Frederic Marès, Barcelona

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Uno de los museos dedicados al coleccionismo más importantes es dedicado al escultor barcelonés Frederic Marès. Su contenido es variadísmo y algunas de sus colecciones contienen valiosos ejemplares que rozan aspectos a los que se han dedicado entradas de este blog, como plaquetas devociones del Renacimiento, trabajo de esmalte medieval de Limoges o pesas para pesar monedas. A todos ellos se pueden añadir medallas, pinjantes, candelabros, altares portátiles, incensarios y cruces de bronce medievales.

Dentro del apartado dedicado a la escultura, destacar algunas figuras medievales como la que representa un avaro del s. XII realizado por el maestro Martín en San Miguel de Tubilla del Agua en Burgos del que pende una cadena, posiblemente con monedas.

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Orfebrería y esmalte de Limoges en la Edad Media

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El Museo Lázaro Galdiano de Madrid, además de una colección numismática, ofrece un conjunto variado de arcas, báculos, relicarios, soportes de candiles, palomas eucarísticas, etc. que constituyen ejemplos destacados del arte suntuario de la orfebrería, a base de trabajo en metal posteriormente dorado y completado por esmalte que se desarrolla desde el s. XIII.

Iglesias románicas en Duisburgo

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En otras entradas se han expuesto monedas que muestran iglesias dentro del período románico, como la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalem, una iglesia dsconocida en Dreux y otra leonesa.

Durante el reinado de Heinrich IV (1065-1084) se fabricaron unos dineros en la ciudad alemana de Duisburgo  que reflejaban desde distintos puntos una iglesia que representa el estilo románico de su período.

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Más adelante en el tiempo, a finales del s. XII las monedas elaboradas en la ciudad representan un templo con un lenguaje artístico bien diferente.

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Monedas en las Cantigas de Santa María (s. XIII)

La Cantiga de Santamaría número 305 de Alfonso X contiene un texto referido a la actuación de un cambiador y a las monedas que emplea en su oficio. La escuchamos de fondo en el video precedente en la excelente versión de Eduardo Paniagua:

E ela assi andando, chegou a ha cidade
e viu seer na rua, com’ eu achei por verdade,
un canbiador que canbiava d’aver mui gran quantidade,
esterlis e to[r]neses, burgaleses, pepiões,

Senpre devemos na Virgen a ter os corações,
ca per ela guaannamos de Deus mui grandes per dões.

E ynda daquestes novos e dos pretos e da guerra;
e ela pediu-lle algo por aquela que non erra.
El disse: «Faze-lo quero sobre pennor, ca na terra
u somos non é costume de dar d’outra guisa dões.

(…)

Que meteu na balança, chos de prata e d’ouro;
mas mui mais pesou a carta en que avia tesouro
daquel que perdõar pode crischão, judeu e mouro,
atanto que en Deus ajan ben firmes sas entenções