renacimiento

Arte y moneda: San Eloy, de Pere Nuñes

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El Gremio de Plateros barceloneses encargó entre 1526 y 1529 al maestro Pere Nuñes un retablo dedicado a San Eloy para su colocación en la iglesia de la Mercè y que en la actualidad se halla en el Museo Nacional d’Art de Catalunya. En uno de sus cuadros podemos ver una escena de interés numismático, en la que se aprecia una pila de pesas de gran tamaño, como las fabricadas en Nuremberg y de uso frecuente en toda Europa en ese período.

Museu Frederic Marès, Barcelona

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Uno de los museos dedicados al coleccionismo más importantes es dedicado al escultor barcelonés Frederic Marès. Su contenido es variadísmo y algunas de sus colecciones contienen valiosos ejemplares que rozan aspectos a los que se han dedicado entradas de este blog, como plaquetas devociones del Renacimiento, trabajo de esmalte medieval de Limoges o pesas para pesar monedas. A todos ellos se pueden añadir medallas, pinjantes, candelabros, altares portátiles, incensarios y cruces de bronce medievales.

Dentro del apartado dedicado a la escultura, destacar algunas figuras medievales como la que representa un avaro del s. XII realizado por el maestro Martín en San Miguel de Tubilla del Agua en Burgos del que pende una cadena, posiblemente con monedas.

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El Museo Lázaro Galdiano

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El Museo Lázaro Galdiano, ubicado en la calle Serrano de Madrid, ofrece una importante colección de moneda y medallas. Entre las medallas destacan un enorme medallón de Tomás Francisco Prieto y varias de Pisanello, entre otras del Renacimiento. Asimismo, encontramos matrices de sellos, grandes doblas de cabeza castellanas, centenas o cincuentines de Felipe III.

La exposición se dispone en paneles que permiten apreciar el anverso y reverso de las piezas, así como en cajones donde se encuentran parte de las monedas, medallas, plaquetas devocionales o matrices de sellos.

 

Numismática y arte. Bodegones de Clara Peeters

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La pintora flamenca Clara Peeters (h. 1588-1621) se caracterizó por la realización de bodegones en los que aparecía retratada en algunas ocasiones de manera oculta, como sucede en las copas que aparecen en la Naturaleza muerta con copas anterior. Como en otras obras pictóricas del mismo período, se representan monedas. Lo mismo sucede en el retrato de la Vanidad siguiente.

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El naufragio de La Capitana, 1654

El documentado libro Las Macuquinas Monedas Coloniales de Jose Chancay se ocupa detalladamente de las circunstancias del naufragio de la embarcación Jesús María de la Limpia y Pura Concepción de Nuestra Señora el 25 de octubre de 1654 en Chanduy, Ecuador.  Tras quedar varada y separada del resto de la flota, resultó imposible sacar el agua del casco  y fue preciso enviar expediciones de buceo para rescatar parte de la carga, plata tanto del rey como de otros particulares. El documento que sigue registra precisamente la carga que portaba y el alcance de las labores de rescate de la carga.

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Precisamente la carga contiene reales como el que sigue a continuación plenos de contramarcas y que se vendieron en diferentes subastas tras exploraciones desarrolladas en 1997, hoy imposibles en los casos en que resulta de aplicación la Convención de la UNESCO sobre el patrimonio cultural subacuático de 2002.

2421222.m.jpgLa característica fundamental de muchas de estas monedas es el estampado de las contramarcas establecidas por una Real Cédula de 22 de diciembre de 1650 tras el escándalo de la ceca de Potosí, que acabó con el ajusticiamiento por garrote de varios de sus ensayadores por el fraude en el ejercicio de su función, de manera que los reales fraudulentos se contramarcaron para advertir de la rebaja de su valor. El anterior, con una O coronada y, como otras muchas contramarcas, se estamparon en diversas poblaciones americanas.

 

 

 

La relación entre la imprenta y la numismática

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La relación entre la numismática y la imprenta es más próxima de lo que en principio puede parecer. Es cierto que la numismática surge como ciencia con la difusión de la imprenta en los años centrales del s. XVI en España, Italia, Francia y Alemania. Pero, además, existen otros vínculos técnicos nada desdeñables, en particular a partir de los años finales del mismo siglo. En efecto, la imprenta procura fabricar numerosos ejemplares de obras efectuadas en papel, mientras que en las casas de moneda se emite el mayor número de numerario posible empleando metal. Tras la aparición de los ingenios monetarios, en Castilla tras 1585, la forma de fabricar moneda se basa en la introducción de láminas muy finas por la maquinaria, como si de papel se tratase. Además, en la fabricación de la moneda se emplean instrumentos como prensas que guardan un parentesco con las usadas en las imprentas.

La imagen anterior corresponde con la matriz del grabado realizado por Antonio Tempesta (1555-1630) a comienzos del s. XVI y conservado en el Istituto Centrale per la Grafica de Roma que sirve para la impresión siguiente, ya de 1650. como se observa, sobe una lámina de cobre se ha dibujado completando con surcos que se rellenarán con tinta para la posterior aplicación del papel.

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A la inversa, la imprenta surge con la fabricación de letras, realizadas en plomo en serie utilizando moldes que se organizan para escribir en negativo el texto que el lector dispondrá en positivo, una idea ya adoptada para la fabricación de moneda en el s. XV. Para ilustrar la relación sirva esta medalla de Antonio Selvi (1679-1753) retratando a Alejandro de Medici (1512-1537), con leyendas ALEX MED FLOR DVX I y NON BVELVO SIN VENCER y en la que encontramos notables parecidos.

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