renacimiento

Una edición excepcional de Enea Vico

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Uno de los primeros investigadores de la numismática en el renacimiento italiano es el grabado Enea Vico (1523-1567). Sin duda es un excelente ejemplo del saber renacentista. Excelente artista al servicio de los Medici y los duques de errara, Enea Vico estudió la moneda romana y se refirió a ella tanto en latín como en italiano. Publicó casi siempre en Venecia los títulos siguientes: Le immagini degli imperatori (en latín  1553 y 1554, en italiano en 1548 con Zantani y 1552), Augustarum imagens aeris fomis expressae (1558), Ex libris XXIII comentariorum in vetera imperatorum romanorum numismata (1562), Immagini delle Donne Auguste (1557),  Tavola Isiaca (1559), Commentari alle antiche medaglie degli imperatori romani (1560) y particularmente sus Discorsi di M. Enea Vico Parmigiano sopra le medaglie de gli antichi (1555 y 1558). Sus obras se plasman en buenas ediciones acompañadas de sus grabados, que han merecido algunos estudios.

Junto a Vico cabe mencionar en la Italia de su tiempo de Fulvio Orsini (1529-1600), Sebastiano Erizzo (1525-1585) y Jacopo Strada (1507-1588). Enea Vico se adelantó a todos y sus Discosi constituyen la primera obra científica de la numismática.

El objeto de este pequeño estudio es precisamente una edición de sus Discorsi impresa por Gabriel Giolito de Ferrara en Venecia en 1558. Como señala Dekesel, A bibliography of 16 th century numismatic books, 1997, V-23, p. 979, se encuentra publicado en papel en cuarta, con numeración latina de las 112 páginas y en tinta negra. En la portada hay un grabado del propio autor. Puede añadirse que se trata de una edición adelantada a su tiempo. En este caso, un antiguo propietario escribe con grafía propia de los ss. XVI-XVII p.T.S.C y El licenciado Molina de ¿xxx?. El ejemplar en cuestión mantiene la encuadernación original en papel y procede de una antigua biblioteca italiana en último término. Sabemos que algunas bibliotecas castellanas del s. XVI contaban con libros de numismática, si bien ninguna de las conocidas señala la posesión de este tratado. En todo caso, el renacimiento español trae consigo grandes autores de la numismática y otros muchos interesados en las medallas antiguas, por lo que se trata de saber a quién pudo pertenecer. Y hay muchos con el apellido Molina que pueden ser acreedores de la asignación. Vemos a continuación los conocidos durante este período en orden cronológico de nacimiento.

Juan de Molina (h. 1485-h. 1552) fue un humanista y traductor que n 1527 publicó en Valencia un Cancionero. Un segundo Juan de Molina Tractado llamado Argumento de vida, repartido en doce diálogos de diversos estados de hombres, donde cada uno aprueba la mejoría de su vida, Sevilla, 1550 y Tractatus differentiarum inter ius commune et regium tam in ultimis voluntatibus quam in contractibus et delictis, Valladolid, 1551. Ninguno de los dos parece tener interés con la materia que trata el libro de Enea Vico.

Un Licenciado Bartolomé Sagrario de Molina fue obispo de Mondoñedo y editó Descripción del reyno de Galizia y de las cosas notables dél, con las armas y blasones de los linajes de Galizia, de donde proceden señaladas casas en Castilla, Mondoñedo, 1550. A pesar d firmar como licenciado, este Molina tampoco parece haber tenido interés por los antiguos.

Luis de Molina (1535-1600) fue un excelente jurista vinculado con las universidades de Salamanca y Alcalá en el tiempo en el que nace la numismática como ciencia en esos precisos tiempos en España. Autor de una extensa obra, este teólogo y jurista no escribió nada sobre la medalla ni consta una razón de su interés por esta ciencia.

Gonzalo Argote de Molina (1548-1596) fue un gran hombre de su tiempo en Sevilla. Literato, historiador, anticuario y militar, poseía una gran biblioteca. Contamos con diversos retratos y a él debemos excelentes ediciones y manuscritos. También conocemos su firma, bien distinta a la de la edición que se comenta. Sin embargo, no era licenciado, que se sepa.

Alonso Molina de Medrano (1549-1616), licenciado, político y teólogo, autor de alguna publicación, tampoco parece ser el titular de este libro.

El asceta Antonio de Molina (1560-1619) fue doctor en cánones por la Universidad de Salamanca. Escribió varios libros religiosos que se siguieron reeditando mucho más tarde.

No puede pasarse sin mencionar al religioso, dramaturgo y poeta Tirso de Molina (1579-1648) que, sin embargo, respondía al nombre de Alonso Téllez.

El extremeño Juan Alfonso de Molina Cano fue un matemático autodidacta que en 1598 publicó en Amberes Descubrimientos geométricos. Alexander Davie menciona en el Segundo volumen de A Catalogue of the Libraries of Edward Webbe publicado en 1751 la edición de los Discorsi de Enea Vico de 1555 y los Descubrimientos geométricos de Juan Alfonso de Molina en una misma biblioteca. Sin embargo, el carácter autodidacta de este Molina impiden considerarlo propietario de la edición que se comenta.

También puede citarse a un Juan Molina de la Guerra, licenciado y abogado, del que conocemos unas alegaciones de 1678.

Por su parte, Gerónimo de Molina y Guzmán, de quien nada más sabemos, publicó indicando en la portada su condición de licenciado Vivir contra fortuna, escuelas políticas de Séneca en Murcia en año 1652. Este libro y una edición de los Discorsi de Enea Vico producida en París en 1619 en París se encuentran en una biblioteca alemana en 1696.

De todos los licenciados conocidos con el apellido Molina, el candidato más posible, dentro de las muchas dudas, es el religioso Miguel Gerónimo de Molina y Aragonés (1638-1698), nieto de un inquisidor aragonés y de un notario, llevando ambos el nombre de Juan Antonio. Gerónimo fue inquisidor en Barcelona y después obispo en Malta y Lérida. Esta presencia en Malta pudo favorecer el contacto con las ediciones italianas en la materia.

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Arquitectura antigua, de Antonio Agustín

El magnífico estudo de Antonio Agustín dedica un capítulo a la arquitectura de los antiguos con excelentes grabados.

 

Viaje numismático a León

León es una ciudad extraordinaria que cuenta con un excelente Museo Provincial en el que se conservan varios tesorillos numismáticos, uno de ellos el anterior, de tiempos de Fernando IV. Asimismo, tiene una buena sala numismática, muy didáctica, en la que expone un gabinete numismático presidido por un retrato de Diego Covarrubias.

Además del Museo, puede visitarse la Colegiata de San Isidoro.

Arte y moneda: San Eloy, de Pere Nuñes

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El Gremio de Plateros barceloneses encargó entre 1526 y 1529 al maestro Pere Nuñes un retablo dedicado a San Eloy para su colocación en la iglesia de la Mercè y que en la actualidad se halla en el Museo Nacional d’Art de Catalunya. En uno de sus cuadros podemos ver una escena de interés numismático, en la que se aprecia una pila de pesas de gran tamaño, como las fabricadas en Nuremberg y de uso frecuente en toda Europa en ese período.

Museu Frederic Marès, Barcelona

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Uno de los museos dedicados al coleccionismo más importantes es dedicado al escultor barcelonés Frederic Marès. Su contenido es variadísmo y algunas de sus colecciones contienen valiosos ejemplares que rozan aspectos a los que se han dedicado entradas de este blog, como plaquetas devociones del Renacimiento, trabajo de esmalte medieval de Limoges o pesas para pesar monedas. A todos ellos se pueden añadir medallas, pinjantes, candelabros, altares portátiles, incensarios y cruces de bronce medievales.

Dentro del apartado dedicado a la escultura, destacar algunas figuras medievales como la que representa un avaro del s. XII realizado por el maestro Martín en San Miguel de Tubilla del Agua en Burgos del que pende una cadena, posiblemente con monedas.

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El Museo Lázaro Galdiano

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El Museo Lázaro Galdiano, ubicado en la calle Serrano de Madrid, ofrece una importante colección de moneda y medallas. Entre las medallas destacan un enorme medallón de Tomás Francisco Prieto y varias de Pisanello, entre otras del Renacimiento. Asimismo, encontramos matrices de sellos, grandes doblas de cabeza castellanas, centenas o cincuentines de Felipe III.

La exposición se dispone en paneles que permiten apreciar el anverso y reverso de las piezas, así como en cajones donde se encuentran parte de las monedas, medallas, plaquetas devocionales o matrices de sellos.

 

Numismática y arte. Bodegones de Clara Peeters

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La pintora flamenca Clara Peeters (h. 1588-1621) se caracterizó por la realización de bodegones en los que aparecía retratada en algunas ocasiones de manera oculta, como sucede en las copas que aparecen en la Naturaleza muerta con copas anterior. Como en otras obras pictóricas del mismo período, se representan monedas. Lo mismo sucede en el retrato de la Vanidad siguiente.

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El naufragio de La Capitana, 1654

El documentado libro Las Macuquinas Monedas Coloniales de Jose Chancay se ocupa detalladamente de las circunstancias del naufragio de la embarcación Jesús María de la Limpia y Pura Concepción de Nuestra Señora el 25 de octubre de 1654 en Chanduy, Ecuador.  Tras quedar varada y separada del resto de la flota, resultó imposible sacar el agua del casco  y fue preciso enviar expediciones de buceo para rescatar parte de la carga, plata tanto del rey como de otros particulares. El documento que sigue registra precisamente la carga que portaba y el alcance de las labores de rescate de la carga.

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Precisamente la carga contiene reales como el que sigue a continuación plenos de contramarcas y que se vendieron en diferentes subastas tras exploraciones desarrolladas en 1997, hoy imposibles en los casos en que resulta de aplicación la Convención de la UNESCO sobre el patrimonio cultural subacuático de 2002.

2421222.m.jpgLa característica fundamental de muchas de estas monedas es el estampado de las contramarcas establecidas por una Real Cédula de 22 de diciembre de 1650 tras el escándalo de la ceca de Potosí, que acabó con el ajusticiamiento por garrote de varios de sus ensayadores por el fraude en el ejercicio de su función, de manera que los reales fraudulentos se contramarcaron para advertir de la rebaja de su valor. El anterior, con una O coronada y, como otras muchas contramarcas, se estamparon en diversas poblaciones americanas.

 

 

 

La relación entre la imprenta y la numismática

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La relación entre la numismática y la imprenta es más próxima de lo que en principio puede parecer. Es cierto que la numismática surge como ciencia con la difusión de la imprenta en los años centrales del s. XVI en España, Italia, Francia y Alemania. Pero, además, existen otros vínculos técnicos nada desdeñables, en particular a partir de los años finales del mismo siglo. En efecto, la imprenta procura fabricar numerosos ejemplares de obras efectuadas en papel, mientras que en las casas de moneda se emite el mayor número de numerario posible empleando metal. Tras la aparición de los ingenios monetarios, en Castilla tras 1585, la forma de fabricar moneda se basa en la introducción de láminas muy finas por la maquinaria, como si de papel se tratase. Además, en la fabricación de la moneda se emplean instrumentos como prensas que guardan un parentesco con las usadas en las imprentas.

La imagen anterior corresponde con la matriz del grabado realizado por Antonio Tempesta (1555-1630) a comienzos del s. XVI y conservado en el Istituto Centrale per la Grafica de Roma que sirve para la impresión siguiente, ya de 1650. como se observa, sobe una lámina de cobre se ha dibujado completando con surcos que se rellenarán con tinta para la posterior aplicación del papel.

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A la inversa, la imprenta surge con la fabricación de letras, realizadas en plomo en serie utilizando moldes que se organizan para escribir en negativo el texto que el lector dispondrá en positivo, una idea ya adoptada para la fabricación de moneda en el s. XV. Para ilustrar la relación sirva esta medalla de Antonio Selvi (1679-1753) retratando a Alejandro de Medici (1512-1537), con leyendas ALEX MED FLOR DVX I y NON BVELVO SIN VENCER y en la que encontramos notables parecidos.

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