Mes: agosto 2014

Falsificación de moneda antigua

Sin títuloReal como la vida misma. Hace pocos días tuvo ocasión un mercadillo semanal y asistí animado a descubrir los objetos y cachivaches que se venden en esta clase de mercados. Allí, apoyados en una furgoneta blanca se encontraban varios cuadros y me fijé en dos, una pintura de aire florentino del Renacimiento y un santo de corte sevillano del barroco. “Ese del Renacimiento puede quedar en 4.500 euros” escuché del dueño y su voz me animó a acercarme a la pintura, comprobar que la cobertura de latón del marco estaba suelto en algún punto y que la parte trasera era una tabla vieja. Del santo el dueño no cayo en su filiación y me justificó que el precio era bajo por mi condición de galerista, que al parecer dedujo de mi atuendo, un traje de baño blanco, un polo rojo y una sandalias de cuero. Me preguntó entonces de donde venía y al saber que de Galicia me aseguró que en pocos días asistiría a su tienda el jefe de la Junta a comprar un cuadro importante, un velázquez del que el Prado tenía los papeles. ¡Un velázquez!, tenemos noticia de un cuadro más de este pintor del que no conocemos ochenta obras, el presidente de la Xunta acudiría en persona para comprarlo e incrementar los fondos artísticos de los museos de mi comunidad y además tengo aspecto de galerista. En ese momento empecé a pensar que el autor del cuadro de aíre italiano podría ser un tal Florentino y su origen hispánico.

Pero no es este un blog dedicado a la pintura, sino que toca hablar de la falsificación de moneda. Y no me refiero a la realizada en la época de su circulación, a la que ya hay una entrada sobre los duros sevillanos. Las monedas de época son interesantes para la ciencia numismática, tanto las auténticas como las obras de falsarios y a ellas nos referimos como “falsas”, por lo que en este punto hablo de las “falsificaciones”. Pocos minutos más tarde y unos cien metros más adelante pude encontrar una moneda de las que aparecen en los blogs y que alertan de la puesta en circulación de moneda falsa, en este caso de Alfonso X de 1277, la que se reproduce arriba, la misma. Esta en un puesto de venta de monedas, casi todas auténticas y al ser preguntado el precio a su dueño me dijo literalmente: “pone 900 euros pero el precio es alto”. Claro que es alto, pensé yo, consciente de que hay tres piezas conocidas, dos en el Museo Arqueológico Nacional y una que formaba parte de la colección Hugtinton. La moneda que tenía en mis manos dentro de un cartoncillo, no sea que alguien la toque, conservaba con aquellas no un aire sino una brisa lejana, no valía más de 20 euros, por eso del trabajo artesanal. Entonces me espetó: “vale 400 euros”. Por lo pronto le avisé que esa pieza era una de las varias falsas de toda falsedad que tenía en su tenderete, al menos las tres que le señalé y que no quitó de la mesa. Otro más que pensó por mi atuendo que yo tenía una galería de arte pero que soy un ignorante de moneda medieval, ¿es o no para contarlo?.

Y esto por no hablar de los que emplean punzones para perfilar los relieves de la pieza ibérica y romana y repaginan la moneda original, dañándola. Los curiosos se defienden y publican en blogs y foros estas piezas, por ejemplo, la anterior aparece en Solomedievales y Numismática medieval, pero no es suficiente. Algunos casos de defraudaciones con estas piezas son sonados y han alcanzado a entendidos, sin duda, lo mejor es confiar en los comerciantes profesionales, entre ellos los que organizan subastas, pero hay que reaccionar de una manera más contundente.

Nuestro sistema penal no está a la altura. El artículo 178 del Codice dei beni culturali e del paesaggio, ai sensi dell’articolo 10 della legge 6 luglio 2002 castiga como delito la falsificación de bienes culturales, lo mismo que en Gracia hace la Nomos 3028/2002 de protección de antigüedades y de patrimonio cultural en general. En Perú, la normativa cultural exige indicar con una señal oficial la condición de reproducción. En España, la legislación guarda silencio, dato negativo porque castigando la protección no sólo se protege el mercado lícito sino también que estas piezas no accedan en el futuro a colecciones públicas o que puedan ser tenidas como auténticas en estudios científicos viciando la interpretación del pasado, se otorga protección a la historia misma. Eso sí,  los falsarios de arte y antigüedades y quienes a sabiendas comercian con estos objetos pueden ser autores de un delito de estafa castigado en el art. 248 CP, lo mismo que  los que los expertizan y autentifican, para que cualquier incauto, aunque por su atuendo parezca un galerista pueda ver perjudicado su patrimonio.

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Mariana – Tratado y discurso de la moneda de vellón

El jesuita Juan de Mariana (1536-1624) escribió posiblemente en 1605 esta obra de raíz política y económica publicada más tarde de la redacción del manuscrito, conservado en la BNE (Ms 2187). El autor de la Historia General de España, publicada en Toledo en 1592, estudiante de Alcalá de Henares y discípulo de  Arias Montano, publicó otras dos obras de interés, una relativa a los pesos y medidas.

La otra obra de interés es un estudio económico recientemente divulgado en inglés sobre las alteraciones monetarias. Se publicó en Colonia en 1609.

Provoost – el avaro y la muerte

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Jan Provoost – El avaro y la muerte” (1462–1525/1529) – Wikimedia Commons.

La pintura precedente, a pesar de concebirse dentro del renacimiento flamenco, refleja un tema tan medieval como el castigo por el pecado capital de la usura, en un tiempo de surgimiento de la burguesía pudiente. Ambos personajes parecen ajustar cuentas y, mientras que el avaro conserva el libro y las monedas de plata españolas en la bolsa, el avaro organiza las mondas de oro, al menos escudos franceses y ángeles de oro ingleses.

Antonio de Pereda – pintura barroca y moneda

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El pintor vallisoletano Antonio de Pereda, nacido en 1611 y fallecido en Madrid en 1678, es uno de los mejores representantes del barroco español. En dos ocasiones bien interesantes refleja monedas o medallas en sus cuadros, el primero de ellos de 1634 en el que refleja un medallón inventado de estilo italiano y leyenda Divus Augustus dictator, además de monedas españolas de oro y plata.

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Antonio de Pereda - Allegory of Vanity - Google Art Project.jpg

Antonio de Pereda – Alegoría de la vanidad – Google Art Project, Kunsthistoriches Museum, Viena.

La segunda obra, de atribución más dudosa pero absolutamente interesante y datable en la década de 1670, es El sueño del caballero, reflejo de la decadencia de los Austrias menores comparable con el avejentado Dios Marte retratado por Velázquez en 1640 y conservado en el Museo del Prado y que en la literatura tiene su reflejo en Miré a los muros de la patria mía de Quevedo, publicado en 1613. En este caso, el caballero duerme en presencia de objetos que evocan riquezas y pasiones. A diferencia del cuadro precedente, unas monedas que salen de una bolsa de tela ricamente tejida se encuentran peor marcadas, menos detalladas.

Antonio de Pereda - El sueño del caballero - Google Art Project.jpg
Antonio de Pereda – El sueño del caballero – Google Art Project, Museo de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid