Mes: julio 2015

Ortiz, Compendio de la vida de Don Francisco Fernández Pérez de Aranda, 1777

Sin título

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Leandre Villaronga (1919-2015)

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El numismático Leandre Villaronga, referente en el estudio de la moneda hispánica de la antigüedad, ha fallecido recientemente. Entre sus obras, pueden mencionarse Las monedas de Arse-Saguntum(1967), Las monedas hispano-cartaginesas (1973), La moneda de Barcelona (1976), The Aes coinage of Emporion (1977), Las monedas ibéricas de Ilerda (1978), Numismática antigua de Hispania (1979), Les monedes ibèriques de Tàrraco (1983), Estadística aplicada a la Numismàtica (1985), Tresors monetaris de la península Ibèrica anteriors a August (1993), Denarios i quinarios ibéricos (1995) iCorpus nummum Hispaniae ante Augusti aetatem (1994).

Morabetino de Enrique I

enrique I enrique II

Heritage Auctions subasta un morabetino hasta ahora no publicado. La diferencia más sustancial respeto de los de Alfonso VIII es la sustitución de los caracteres latinos ALF ubicados en el campo del lado de la cruz por la expresión hENRIC en la leyenda central de a otra cara. De hecho, en esta cara, la leyenda es “al amir ibn Alfuns al thamin hENRIC” (el príncipe hijo de Alfonso el octavo Enrique). El morabetino se acuñó en Toledo el año 1253 de la Era del Safar, fecha equivalente al año 1215 de la que no conocíamos ejemplares. En Emisiones monetarias leonesas y castellanas de la Edad Media se da cuenta de 8 ejemplares conocidos acuñados en 1213, 1 en 1216, 20 en 1217 y 2 en 1218, indicando la expresión ALF todos los ejemplares conocidos. Y llama la atención por el regreso a la formula ALF durante el reinado de Enrique I (1214-1217) tras haber acudido a la de Enrique tanto como que aparezca el numeral del rey precedente en una moneda cuando es inusual no sólo en el numerario sino también en el resto de la documentación.

En la descripción del morabetino se indica con criterio acertado las referencias a expertos reconocidos (Jesús Vico y Aureo & Calicó) de los que se dice que la ha estudiado profusamente aunque no indica el resultado de su opinión. Por otra parte, Eduard Domingo incorpora su firma a la descripción a la que se añaden comentarios de Tawfiq Ibrahim. No se describe el peso y es preciso acudir a la siempre incómoda cápsula tan de gusto de ciertos mercados extranjeros para descubrir que pesa 3,8 g, sin céntimos de gramo. Tampoco hay  mención de la composición metálica o de referencias de procedencia.

La pieza está acuñada, con buena técnica y estilo propio de los morabetinos de los años inmediatamente anteriores y posteriores a 1215.

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