Mes: diciembre 2017

El medievalismo numismático en inglés

La reciente desaparición de Peter Spufford (1934-2017)  supone una importante pérdida para los estudiosos de las monedas medievales europeas. Peter Spufford era fellow del Queen’s College de Cambridge, profesor de Historia económica y catedrático de Historia Europea. En sus estudios de historia económica refleja la presencia de la moneda desde una visión muy profunda del conocimiento tanto de la documentación como del testimonio material que es la moneda. Brillante en sus exposiciones personales lo era también por escrito. Entre sus virtudes, destacar su visión de todo el contexto europeo, de manera que sitúa cada economía monetaria en relación con las demás de una manera comprensible.

No es la única autoridad desaparecida recientemente. Vinculado también con la universidad de Cambridge el irlandés Philip Grierson (1910-2006) era profesor de numismática y conservador del Fitzwilliam Museum. Grierson formó una importantísima colección de monedas europeas que en la actualidad se encuentran en la institución y , sobe todo, es un excelente científico gracias una visión amplia de la numismática en modo alguno local.

Vinculo con la misma universidad, Marc Blackburn (1953-2011) también dedicó algunos escritos a esta materia.

La última figura a estacar en el Reino Unido es David Michael Metcalf (1933), inactivo en los últimos años, y conservador del Ashmolean Museum y profesor e la Universidad de Oxford. Autor de numerosas publicaciones, deben destacarse su contribuciones a la metodología, aproximándose a la moneda desde las perspectivas del estudio metalúrgico, la estadística y la arqueología. Su obra es amplísima y, como la de los anteriores, muy recomendable.

En Estados Unidos destacar a John Carpenter Miles (1904-1975), cuya implicación con la Universidad de Princeton y la American numismatic Society le permitió conocer la colecciones de moneda pertenecientes a la Hispanic Society.

Hoy sigue habiendo otro grandes historiadores con dedicación a la moneda medieval, como Andrew Burnett, Pamela Nightingale, J. L. Bolton o Roi Naysmith. Algunos casos más especializados son destacables como el profesor de Princeton Alan Stahl o el conservador asistente del Museo Fitzwilliam Richard Kelleher, a quienes debemos grandes trabajos que implican una continuación de este período.

Con todo y con ello, la desaparición o el cese de actividad de los señalados más arriba supone el cierre de una época brillante y sus escritos, que supusieron un empuje al estudio de la numismática medieval entre los años sesenta y noventa, deberían ser conocidos por cualquiera que pretenda acercarse a la materia. Su visión es amplia, no sólo por aproximarse a la moneda desde nuevas perspectivas metodológicas sino también por la omnicomprensión de la moneda, vista ahora al margen de los aspectos descriptivos y enfoques meramente historicistas propios del s. XIX. No entienden la moneda desde una perspectiva local sino que la moneda se sitúa en términos mejor contextualizados y, aunque en ocasiones se refieren a series de un determinado espacio y lugar, su enfoque es universal.

Un poco de bibliografía de estos nuevos clásicos útil para conocer las monedas medievales españolas:

D. M. Metcalf

  1. “A hoard of billon of Fernando IV”, American Numismatic Society Museum Notes 18, 1972, 87-107
  2. “A parcel of coins of Alfonso VI of Leon (1073-1109)”, Problems of Medieval Coinage in the Iberian Area 3, Santarem, 1988, 287-300
  3. “The coinage of the first and second Suevoc kingdoms: from romanitas to latinization”, Galicia: da romanidade á xermanización, Santiago, 1992, 355-365
  4. “Where were suevic coins minted?”, IV Congresso Nacional de Numismática. Actas. Assodaçao Numismática de Portugal, Lisboa, 1998, 57-67
  5. “Visigothic Monetary History: The Facts, what Facts?”, En ALBERTO FERREIRO, The Visigothics. Studies in Culture and Society, Brill, 1999, 201-217
  6. D. M. METCALF, J. M. MERRICK, L. K. HAMBLIN, Studies in composition of early medieval coins, Minerva, Newcastle upon Tyne, 1968

P. Spufford

  1. “Mint organization in late medieval Europe”, N. J. MAYHEW, P. SPUFFORD, Late Medieval Mints: Organisation, Administration and Techniques, The Eighth Oxford Symposium on Coinage and Monetary History, British Archaeological Reports 389, 1988, 7-29.
  2. Dinero y moneda en la Europa medieval, Barcelona, 1991.
  3. “Financial marketsand money movements in the Medieval Occident”, Viajeros, peregrinos, mercaderes en el occidente medieval, Pamplona, 1992, 201-216.
  4. “Monetary practice and monetary theory in Europe (XII th -XV th centuries)”, Moneda y monedas en la Europa Medieval (siglos XII-XV), XXVI Semana de Estudios Medievales, Estella- Lizarra, 19-23 julio 1999, Pamplona, 2000, 19-52.
  5. “Conclusioni”, I Luoghy della moneta. Le sedi delle zecche dall’antichità all’etta Moderna, Atti del Convengo internazionale 22-23 ottobre 1999, Milano, Milán, 2001, 157-168.
  6. “The Mint Buildings of Medieval Europe”, XIII Congreso Internacional de Numismática, Madrid 2003, Actas, Madrid, 2005, 1059-1065

P. Grierson

  1. Coins of Medieval Europe, Londres, 1991
  2. Crusafont, M., Balaguer, A. M., Grierson, P., Medieval European Coinage: Volume 6, The Iberian Peninsula, Cambridge, 2014

G. C. Miles

  1. The coinage of Umayyad of Spain, Nueva York, 1950.
  2. The Coinage of the Visigotlis of Spain. Leovigild to Achila II, Hispanic Monetary Series, ANS, Nueva York, 1952.

  3. Coins of the Spanish Muluk al-Tuwaif, Nueva York, 1954

 

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Orígenes del comercio numismático español

Esta entrada se dedica a unas publicaciones verdaderamente raras de encontrar en muchas bibliotecas numismáticas, las que reflejan la evolución del coleccionismo y su mercado.

El comercio numismático español surge de manera profesionalizada a finales del s. XIX y desde entonces ha ido dando pasos hacia una mayor sofisticación. Durante los ss. XVIII y XIX los coleccionistas más importantes intercambiaban entre sí monedas y medallas y se comunicaban epistolarmente, sin embargo, durante los años finales del s. XIX y los primeros del XX se produce la aparición de un verdadero comercio especializado.

Algunos coleccionistas vendieron toda o parte de sus colecciones a través de comerciantes extranjeros, principalmente ubicados en Francia. Así sucede con la espectacular colección del primer ministro de justicia, José García de la Torre, vendida por Gaillard, el barcelonés Siscar y Montoliu, vendida por Schulman en 1910 y la colección de medallas papales de Vidal y Quadras, enajenada por Bourgey en 1914.

Algunos coleccionistas como el médico toledano Moraleda y el comerciante textil zaragozano Barril citaron su propio boletín con monedas para su venta en 1891.

La segunda mitad del s. XIX contempla la aparición de sociedades numismáticas, algunas de las cuales publicaron sus propios boletines, como el del Centro Numismático de Barcelona entre 1864 y 1869 y la Sociedad Arqueológica de Valencia entre 1873 y 1874, con impulso de la familia Cerdá. En ellos apreciamos también listas de moneda. También entre 1919 y 1920 la Sociedad Hispano Portuguesa de Numismática facilitó publicaciones y editó una lista de precios a precio fijo.

El comercio profesional se desarrolla también en este período. En Barcelona trabaja la familia Calicó, cuyo establecimiento surge con otras finalidades ya en el s. XVIII y acaba por especializarse en moneda. También en Madrid la Lonja del Algodón comenzó con otras mercaderías, en ese caso de ultramarinos. Otro de los más importantes fue Valentín Gil, que desde 1881 editó sus listas de monedas a precio fijo que enviaba por correo a sus contactos.

Dentro del s. XX, López Villasante enajenó en 1936 una imponente colección de moneda de oro, pero la Guerra Civil supuso el fin de esta trayectoria. Tras este funesto acontecimiento, una Sociedad Numismática Española “subvencionada por el Estado” puso en venta una colección en 1943.

Habrá que esperar muchos años para ver un comercio moderno más desarrollado. En tanto, los mercados dominicales de Barcelona, Madrid y Sevilla mantuvieron la actividad de algunos profesionales. En Barcelona, Calicó mantuvo una importante actividad y en Madrid habrá que esperar hasta finales de la década de 1960 para que Cayón inicie la venta por subastas.