monetarios

Viaje numismático a La Haya

El Museo Meermano de La Haya reúne la colección formada por  Willem Hendrik Jacob (1783–1848) y Johan Meerman (1751–1815), con una excelente biblioteca en la que no falta ediciones clásicas como los diálogos de Antonio Agustín. El Museo se dedica a las ediciones, desde un taller de escribano medieval a las modernas técnicas. Además, encontramos numerosas antigüedades egipcias, griegas o romanas.

Y en lo que aquí interesa, cuenta con una amplia colección de moneda romana. Destacamos una caja preparada a comienzos del s. XIX por el anticuario romano Antonio Odelli con sestercios de los doce césares, una ocasión para apreciar la forma de coleccionar en su período.

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Monetarios históricos del Museo Provincial de Valladolid

Dentro del conjunto de monetarios históricos pueden traerse a colación dos existentes en el Museo Provincial de Valladolid. Uno es un precioso mueble con gavetas tiradas por cordones y forrados con tela de colores, hecho en el s. XVIII, genuinamente español y que ingresó en el Museo con una colección de moneda romana.

El otro es un mueble de cajones que ingresó en el Museo en 1878 con la colección de Francisco López Gómez, con cajones en la mitad inferior y un espacio para libros u objetos de mayor tamaño en la superior.

Además, el museo cuenta con una excelente biblioteca de libros que se remontan a los clásicos del s. XVI, incluida una traducción al español por Baltasar Pérez del Castillo de la Religión de los Romanos de De Choul publicada en 1579, una traducción de los Diálogos de Addison publicada en 1814 por Baldiri de Riera en Madrid, hasta ahora prácticamente desconocidas o al menos ausentes de las bibliotecas de los grandes museos y otras obras de referencia.

Monetarios de la Asociación Numismática Española

La Asociación Numismática Española posee en su sede de Barcelona dos monetarios interesantes. Un de ellos tiene un gran tamaño, aparenta estar realizado en la primera mitad del s. XX en el estilo modernista y sobre la madera se halla una pieza de mármol.

El segundo monetario consiste en el aprovechamiento de una caja con incrustaciones metálicas para otros usos a través de la introducción de bandejas sencillas.

Monetario artesanal español de la década de 1970

El presedente monetario es artesanal y confeccionado por un coleccionista reconocido de las décadas de 1970 y 1980, confeccionados inicialmente a mano empleando cajas de puros en los que se introducían bandejas a medidas de terciopelo, extrapoles gracias a una pestaña. La parte exterior presenta dorado un escudo español del s. XIX sobre cuero y una cerradura para su apertura.

Museo Cerralbo, Madrid

Sin título

Enrique de Aguilera y Gamboa (1845-1922), Marqués de Cerralbo, poseía una colección que compartía con su hijo político Antonio del Valle, Marqués de Villa Huerta (1886-1900) y a cuyo fallecimiento temprano pasó a ingresar la colección del marqués, que integra más de 13.000 monedas y que forma parte de los fondos del actual Museo Cerralbo de Madrid. En su origen, la colección se formó ya en la infancia, cuando adquiría monedas antiguas que pasaban como octavos en el mercado y se incrementó con adquisiciones en el Hotel Drouot en París entre 1877 y 1886, piezas procedentes de sus trabajos de arqueología de campo entre 1907 y 1922, además de algunas otras donaciones. Entre otras adquisiciones, el marqués adquirió las monedas obsidionales de Prosper Mailliet. Uno de los aspectos más interesantes de esta colección, al margen de su tamaño, es que se forma por numerosas piezas que incluye un importante número de medallas del Renacimiento, fabricadas fuera de España. Además, se conserva una importante biblioteca formada por 181 obras dedicadas a la materia y útiles para su clasificación que, como las monedas, se expone en el museo de su casa, manteniendo los criterios expositivos que tenía su propietario a la fecha de su fallecimiento en 1922. En concreto, las piezas más singulares, a saber, una parte importante de medallas y las monedas de oro se exponen en vitrinas en la biblioteca y otras estancias anejas, en concreto, en el Despacho, sobre un buró y en la librería giratoria. El resto de la colección se conservaba en dos cajones de la mesa de la Biblioteca y en tres escritorios o bargueños, uno situado en su Despacho, otro en la Sala de las Columnitas, y un tercero en el Piso Entresuelo, conservadas en papeles manuscritos con indicación de la clasificación.

Una de las piezas más singulares corresponde a la imagen superior, unos gemelos formados por estáteras de oro de Alejandro Magno donados a este monárquico carlista por el propio proclamado rey don Carlos de Borbón y que a su vez procedían de una donación del Rey Jorge I de Grecia.

El museo muestra las vitrinas con las medallas y monedas más importantes, además de un importante conjunto de piezas coleccionadas por el marqués.

Monetario de San Lorenzo del Escorial, 1724-1743

Sin título

La Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo del Escorial cuenta con un monetario que responde a los parámetros indicados del escritorio español, con la especialidad de contar con bandejas monetarias en lugar de cajones. El encargo de su fabricación se produce tras el nombramiento de Antonio de San José como bibliotecario en 1724 y con anterioridad a la llegada a España de Alexandre Panel en 1743. García de la Fuente, 1935, p. 471, o define así: “Este armario es una verdadera maravilla de Taracea. Está fabricado con maderas finísimas de ébano, caoba y limoncillo, con hermosas bisagras y cerraduras de forja. Sus dimensiones son: 0
1,47 X ,78 y 0,41 de fondo. Tiene dos puertas con sus correspondientes tiradores, y, al abrirlas, aparecen en el interior los 54 tableros distribuidos en tres series de 18 cada una. Cada tablero contiene otra tabla de cartón muy duro, barnizado de verde y guarnecido en sus bordes con tiras de cuero o papel rojo estampado en oro; las tablas tienen yo, 48 ó 35 agujeros, ordinariamente, donde se alojan las piezas. Remata el armario en una graciosa balaustradilla”.

Es el ejemplo más importante del escritorio monetario español, que sigue los parámetros del llamado “bargueño”, común en los monetarios españoles hasta finales del s. XIX.