Mes: abril 2016

Tesoro romano de Tomares

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Contenidas en 19 ánforas, miles de monedas de Maximiano y Constantino con un peso próximo a 600 kg se encontraban ocultas en las proximidades de Hispalis y tras su descubrimiento en el Museo Arqueológico de Sevilla.

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Arquitectura en numismática. Un faro romano en la Edad MEdia

Sin título1.pngLa llamada Torre de Hércules es un faro edificado en la antigüedad romana que ha venido caracterizando la ciudad coruñesa desde entonces. Perfectamente conservado cuando la ciudad resurge a comienzo del s. XIII, se restaura en el s. XVIII atendiendo a criterios modernos.

En la ciudad Alfonso IX fabrica moneda en torno a 1220 y Alfonso X establece una casa de moneda en la ciudad en 1263, emitiendo hasta el s. XVI con algunos altibajos. Conocemos datos de su ubicación desde el s. XV, no lejana del faro, y de algunos de sus monederos desde el s. XIV, incluidos los privilegios que contaban. En la ciudad fabrica moneda también Fernando I de Portugal cuando en 1370 ocupa la ciudad reclamando sus derechos dinámicos como yerno del derrotado Pedro I y hasta 1373, cuando se retira a su reino.

Precisamente en este período, Fernando I fabrica un valor menor como es el medio tornas (Roma 271) y emplea el elemento más irónico de la ciudad, una rareza dentro de la numismática medieval hispana del interesante período medieval.

La numismática chilena

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La Independencia de Chile se produce entre la Junta de 1810 y 1825 y sus constituciones políticas se suceden los años 1823, 1828, 1833, 1925 y 1980.

Las emisiones monetarias en el actual territorio chileno se habían producido en la Casa de la Moneda desde 1749. Su ubicación desde 1814 se produce en la actual sede de la Presidencia de la República y las emisiones nacionales chilenas se inician en 1822. Esta institución ha publicado durante el siglo XX la publicación Memorias de la Casa de la Moneda.

La primera medalla fabricada en Chile se dedica a la Independencia el 12 de febrero de 1818. De la fabricación de medallas disponemos de una pequeña obra titulada Distribución en Santiago de las Medallas, editada en Santiago de Chile en 1884.

Entre los coleccionistas más importantes puede destacarse a Francisco Echaurren Huidobro (1824-1909), cuyo patrimonio numismático formado por monedas antiguas y chilenas de todas las series integró el Museo Histórico Nacional en Santiago de Chile tras su fundación en 1911, incrementado por las donaciones de los políticos Ramón Barros Luco, Carlos Ibáñez, Pedro Aguirre Cerda, Arturo Alessandri y Jorge Alessandri. Además de este museo, en la actualidad ha abierto sus puertas el moderno y atractivo Museo Numismático del Banco Central, no lejano del anterior.

Debemos al prolijo y variado historiador chileno José Toribio Medina Zavala (1852-1930), el primer gran numismático americano, un importante número de publicaciones numismáticas frecuentemente sufragadas de su peculio. Abogado y diplomático, desarrolló entre otros puntos sus funciones en España, donde recogió referencias sobre la historia chilena y americana. Veamos algunas de sus publicaciones:

  • Monedas y medallas hispano-americanas: Láminas, Santiago de Chile, 1891
  • Las medallas chilenas, Santiago de Chile, 1901
  • Monedas usadas por los indios de América al tiempo del Descubrimiento, Santiago de Chile, 1912
  • Medallas de proclamaciones y juras de los reyes de España en América, Santiago de Chile, 1917
  • Las monedas coloniales hispanoamericanas, Santiago de Chile, 1919
  • Las monedas obsidionales hispano-americanas, Santiago de Chile, 1919
  • Medallas europeas relativas a América, Buenos Aires, 1924

Además, puede citarse la edición en 1944 por la Superintendencia de la Casa de la Moneda el catálogo Monedas de Chile 1743-1944.

Aunque el presente análisis se detiene en 1980 para no mencionar autores vivos, sería injusto no concluir si mencionar a José Manuel Martínez, autor de un interesante y vistoso libro titulado Monedas americanas. La libertad acuñada publicado en Santiago de Chile, 2013, conservador del Museo Nacional y coautor con Lina Nagel de Iconografía de monedas y billetes chilenos, excelentemente editado por el Banco Central de Chile en 2009.

Neptuno

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Admito que siendo más devoto de Cibeles Neptuno no es mi deidad preferida. No obstante, hoy se dedica una entrada a un Neptuno que se encuentra superando un tridente más bien pequeño, casi un tenedor. Se trata de un quinario de Catania fabricado en torno al año 40 d. Sus leyendas son C. MAG PIVS IMP ITER y PRAEF CLAS ET ORAE MARIT EX S C (Crawford 511/2a; RSC 1a; Sydenham 1347; Sear 333).

Numismática mejicana

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Méjico es la capital del Virreinato de Nueva España desde su creación en el s. XVI y controlaba territorios desde el Caribe a las Islas Filipinas. Su proceso de independencia comienza en 1809 y se desarrolla con algunas incidencias hasta su acta de independencia en 1821. Las constituciones de los Estados Unidos Mexicanos datan de 1824, 1836, 1857 y 1917.

a) Los museos e instituciones académicas

Las ideas ilustradas se manifiestan en Méjico a través de la pervivencia y creación de nuevas instituciones académicas. En 1783 se había fundado la Real Academia de las Tres Nobles Artes de San Carlos, más tarde la Academia de San Carlos, con sede inicial en la Casa de la Moneda. En el período revolucionario, se transformó en Escuela Nacional de Bellas Artes y se integró en la Universidad Nacional de Méjico. Conserva fondos importantes de interés numismático, como punzones, medallas y otra documentación relativa al importante número de grabadores que la componían.

Tras intentos frustrados en 1836, 1888 y 1901 en 1916 se produce la fundación de la Academia de la Historia, constituida como correspondiente de la Real Academia Española de la Historia.

En 1995 se abrió al público el Museo de la Casa de la Moneda, institución que conserva el acervo documental y numismático de esta importante institución.

b) El coleccionismo numismático

Tras la Segunda Guerra Mundial se desarrolla un coleccionismo numismático destacable, que se ve potenciado tras la constitución en 1952 en Ciudad de México de la Sociedad Numismática de Méjico, entidad que ha promovido la edición de revistas, alentado el funcionamiento de otras sociedades numismáticas locales, como las de Puebla o Monterrey, por mencionar algunas de las más importantes, así como el intercambio numismático.

Por un lado, la sociedad de Puebla puso en circulación la revista Monedas, en el cambio de los ss. XIX al XX. Y la Sociedad Numismática de Méjico edita un Boletín trimestral.

Asimismo, en Méjico se desarrollan desde 1972 Convenciones Internacionales de Numismática en los que se producen ventas e intercambios de monedas, medallas y billetes.

Algunos de los miembros de la Sociedad Numismática de Méjico son destacados coleccionistas e investigadores. Este es el caso del jurista y político José Lorenzo Cossio y Cossio (1864-1941) formó una importante y extensa biblioteca, además de una colección filatélica y numismática que se conservan en el Museo Filatelia de Oaxaca. Este coleccionista publicó en 1964 Las Monedas Emitidas Por El Gobierno De La República Durante El Imperio De Maximiliano.

Formado en Oxford y Cambridge, el escritor Manuel Romero de Terreros (1880-1968) fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y de la Academia de la Historia, en ambos   casos desde 1919, llegando a director de la segunda. En 1938 donó una colección de monedas al Banco de México, que la incrementó hasta alcanzar 58.000 ejemplares y que en la actualidad constituye la más importante de la nación. Romero de Terreros también realizó algunas publicaciones sobre la materia, una de las muchas que trató.

El médico e historiador Alberto Francisco Pradeau Avilés (1894-1980), originario de Sonora pero residente en los Estados Unidos, concretamente en Hollywood, donde amasó una pequeña fortuna con la que adquirió una colección numismática que le permitió publicar diversas obras de interés. En 1960 ingresó a la Academia Mexicana de la Historia y en sus últimos años en Florida clasificó las monedas extraídas por Mel Fisher del Nuestra Señora de Atocha en 1971. Sus archivos personales se encuentran en la Arizona State University Libraries[1]. Además, publicó diversos artículos en revistas como Numisma en la década de 1950.

Por otro lado, la Academia Mejicana de Estudios Numismáticos se crea en 1970 y cuenta con una revista titulada Memorias que se publica desde ese año hasta finales de los años 1980.

Finalmente, la Fundación creada por el empresario Carlos Slim (n. 1940) adquirió en 1989 la fundación adquirió el fondo numismático de Ligio Lagos, una de las principales colecciones sobre monedas mexicanas, que en la actualidad se conserva en el Museo Soumaya de Ciudad de México, a la que se incorporaron las de Don Bailey y Floyd Ganassi.

Además, indicar que en los Estados Unidos durante los años 1930 Julius Guttag formó una colección numismática que publicó en Lawrence en 1974 E. H. Adams con el con el título Julius Guttag colletion of Latin American Coins.

c) Actividad medallística

La llegada a Méjico de Gerónimo Antonio Gil (1732-1798) para asumir el cargo de grabador de la Real Casa de la Moneda de Méjico en 1778 supuso la continuación en América de la edad de oro de la medallística española. De su mano y de la de sus discípulos conocemos medallas labradas en el mejor neoclásico, tanto en la Casa de la Moneda como en la Academia de San Carlos. En el periodo formativo inicial anterior a 1808, además de Bernardo y Gabriel Gil, ambos hijos de Gerónimo Antonio, José Ignacio Bacerot, José Esteve, José María Montes de Oca y el madrileño Tomás Suría (1751-1835).

En 1783 se funda la inicialmente denominada Real Academia de las Tres Nobles Artes de San Carlos en el que Gil es la figura más destacada. Aunque el número de grabadores de la Academia de San Carlos es mayor pueden destacarse las figuras del sevillano Francisco Gordillo (activo primero en Madrid desde 1770 y después en Méjico, activo hasta 1828), José María Guerrero (activo entre 1808 y 1821), Juan Nepomuceno Gil de Arévalo (activo entre 1808 y 1836), Luciano Rovira (activo entre 1830 y 1843).

Además de las propias medallas, puede destacarse una publicación al respecto, una obra titulada Memoria de las Medallas que mandó acuñar y repartir el Deán y Cabildo de la Iglesia Metropolitana de México en acción de gracias por la restitución de Fernando Séptimo, publicada en la Gaceta de Méjico el 15 de diciembre de 1814.

d) Bibliografía sobre la organización de las emisiones monetarias

La organización de la fabricación y circulación monetaria no se escapa a la presencia de ediciones al respecto durante el s. XI, pudiendo mencionarse las obras siguientes:

  • Indagación moneda Nueva España, Méjico, 1814
  • Proyecto sobre la nueva moneda, Méjico, 1829
  • M. Garmendia, Casas de moneda noticias de acuñación e introducción de metales en el año fiscal de 1881 a 1882 formadas por la Sección 7ª de la Secretaria de Hacienda, Méjico, 1883
  • José Antonio Mucharraz, Contestación del ensayador y juez de balanza de la Casa de Moneda de S. Luis de Potosí, Méjico, 1846
  • De Ponce, Informe sobre la moneda mejicana, Méjico, 1883

Al igual que en períodos anteriores, durante el s. XIX se siguen publicando estudios de interés para la minería y ensayo de los metales. Es el caso de, Las breves reflexiones sobre el análisis que han formado los señores Lebrija y Barrera, Méjico, 1841. Felipe Neri del Barrio, publicó al respecto Contestación de la Empresa del Tabaco a la réplica de los señores Lebrija y Barrera: sobre el projecto de ley relativo a la amortización de la moneda de cobre, renta del tabaco, y arbitrios para la guerra del mismo año. Con la misma finalidad Antonio Diez De Boniya hizo lo propio con sus Observaciones sobre el análisis que han formado los señores Lebrija y Barrera, del proyecto relativo a la amortizacion del cobre, renta del tabaco, y arbitrios para la guerra de Tejas.

e) Tratados de numismática en el s. XIX

El primer estudio numismático mejicano se lo debemos al diplomático y escritor José Justo Gómez de la Cortina (1799-1860), residente en España hasta 1832, donde ejerció como introductor de embajadores y académico de la Real Academia de la Historia, además de ocupar sus actividades en la formación de una importante biblioteca hoy esparcida. Una vez en Méjico inició una carrera política que le condujo al Ministerio de Hacienda en 1838.

  • José Gómez de la Cortina, Nociones elementales de numismática, Méjico, 1836. Reeditado en 1975
  • Leandro Pinal, Memoria histórica sobre el origen de la moneda, Méjico, 1856
  • Lyman Haynes Low, Apuntes sobre las monedas del cura Morelos (general de la Revolución de Méjico), Méjico, 1893

f) Textos numismáticos entre 1900 y 1978

Las principales obras científicas de este período son las siguientes, comenzando por las relevantes firmadas por Alberto Francisco Pradeau:

  • The Mexican Mints of Alamos and Hermosillo, Nueva York, 1934
  • Numismatic History of Mexico from the Precolumbian Epoch to 1823, 1938
  • Antonio de Mendoza y la Casa de Moneda de México en 1543, 1953
  • Historia numismática de México. Desde la época precortesiana hasta 1823, México, 1950
  • Historia numismática de México. De 1823 a 1950. 4 volúmenes, México, 1957-1959.
  • Los Tlacos y Pilones Mexicanos, Puebla, 1963

Manuel Romero de Terreros publicó en 1952 La moneda mexicana. Bosquejo histórico-numismático, Luis Enríquez Ruiz, Escudos de los reyes de España en las monedas de México – Los medios de identificación de las monedas por las variaciones de los escudos en 1962, José Manuel Sobrino La moneda mexicana. Su historia en 1972 y Miguel L. Muñoz, Tlacos y pilones, la moneda del pueblo de México en 1976.

Además, pueden citarse otras obras, casos de N. S. Utberg y su Coins of Colonial Mexico. 1536-1821 and the Empire of Iturbide 1821-1823 de 1966; Theodore V. Buttrey y su Guía De Las Monedas Decimales Mexicanas 1863-1963, Racine, 1963; C. A. Elizondo Eight Reales and Pesos of the New World en 1968 y Jose Leon Robles de la Torre y sus Monedas mexicanas 1536-1966, México, 1967. Como obra conjunta, añadir Reales de a Ocho. Primera Moneda Universal de 1978.

g) Publicaciones de la American Numismatic Society

En el ámbito de esta institución neoyorquina también encontramos títulos relativos a la numismática mejicana, además del primer trabajo firmado por Pradeau. Estos son los títulos editados en este período:

  • Howland Wood, The Mexican revolutionary coinage. Numismatic Notes and Monographs, 4, 1921
  • Howland Wood, The coinage of the Mexican revolutionists. Numismatic Notes and Monographs, 38, 1928
  • Harrold Edgar Gillingham, Mexican decorations of honour. Numismatic Notes and Monographs, 89, 1940.
  • P. Eklund, Sydney Noe, Hacienda tokens of Mexico. Numismatic Notes and Monographs, 115, 1949.
  • Robert I. Nesmith, The coinage of the first mint of the Americas at Mexico City, 1536-1572. Numismatic Notes and Monographs, 131, 1955.

 

[1] http://www.azarchivesonline.org/xtf/view?docId=ead/asu/pradeau.xml;query=

Numismática argentina

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La Numismática argentina experimenta una importante explosión en el cambio de los siglos XIX al XX. La aparición de una importante creación de medallas y el auge económico propiciaron un interés por las Numismática que merece ser destacado.

a) Generalidades sobre las emisiones monetarias

Buenos Aires es la capital del Virreinato del Río de la Plata tan pronto se produce su creación material en 1777, cuando se desgaja del Virreinato del Perú, alcanzando entro otros territorios el que comprende la ciudad de Potosí. La Independencia de Argentina tiene su origen en la Junta de Gobierno de 25 de mayo de 1810 y su declaración se materializa el 9 de julio de 1816. Las Constituciones de la República Argentina se promulgan los años 1826 y 1853, con distintas reformas.

Las emisiones argentinas comienzan en Potosí en los breves períodos en que sus tropas ocuparon esta ciudad en 1813 y 1815. Habrá que esperar a 1815 para que se fabricasen emisiones provinciales en Córdoba, La Rioja y Buenos Aires, además de otras particulares. Finalmente, la Casa de la Moneda, creada en 1875, comienza a operar a partir de 1881.

Como mención bibliográfica coetánea puede mencionarse una publicación, el Informe del Presidente del crédito público D. Pedro Agote sobre la deuda pública, Bancos y emisiones de papel moneda y acuñación de monedas de la República Argentina, de 1884.

b) Sociedades y publicaciones periódicas

El 6 de junio de 1872 se constituye el Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades, entidad que pervive en la actualidad, siendo su primer presidente Aurelio Prado y Rojas, que en 1874, que en 1874 publicó el Catálogo Descriptivo de las Monedas y Medallas que componen el Gabinete Numismático del Museo de Buenos Aires, Segunda Parte, Sección Primera, América, República Argentina, Medallas. Gobierno Independiente, n° 1837, pocos años antes de su temprana muerte en 1878. Entre sus integrantes se encuentran Bartolomé Mitre y Enrique Peña, entre otros. Entre sus actividades puede destacarse la promoción de medallas y la publicación del Boletín Mensual del Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades entre 1874-1875.

Esta institución, entre otras obras, encargó a Oliva Navarro en 1935 un medallón dedicada al escritor Martiniano Leguizamón, a quien se dedica un museo con su nombre en Entre Ríos, que cuenta con una colección numismática, dentro de otros contenidos. El medallón se encuentra en su tumba en el Cementerio de La Recoleta de Buenos Aires.

En 1893 se funda la Junta de Numismática por Bartolomé Mitre Martínez (1821-1906), militar, considerado como padre de la historiografía argentina y presidente de la República entre 1862 y 1868. La entidad, denominada a partir de 1902 como Junta de Historia y Numismática Argentina fue presidida por Mitre desde los inicios hasta su fallecimiento, siendo sucedido por Enrique Peña, quien entre 1892 y 1893 escribió dos artículos sobre las emisiones monetarias argentinas desde la Independencia en la Revista de la Universidad de La Plata. Con la posterior presidencia de Levene en 1938 la entidad pasó definitivamente a denominarse Academia Nacional de la Historia de la República Argentina. Sus actividades se centraron en el encargo de medallas conmemorativas, la realización de publicaciones históricas diversas y en la creación y gestión de un museo en cuyo monetario, formado a partir de la colección de Juan María Berasategui tras su adquisición en 1937, se conservan monedas acuñadas en América, principalmente en Argentina. Entre sus académicos figuraron Rómulo Zavala, Humberto F. Burzio, Jorge Ferrari y Horacio Sánchez Caballero.

Más recientemente, en 1968 se constituye el Centro Numismático de Buenos Aires, que desde 1976 publica Cuadernos de Numismática y Ciencias Históricas. Además, pueden mencionarse otras publicaciones periódicas:

  • El Investigador, 1880-1881.
  • El Coleccionista Argentino, Rosario, 1892-1893
  • El Investigador Americano, 1903-1904
  • El Coleccionista, 1904-1907

c) Museos numismáticos

Además del anterior museo, Buenos Aires contempla la creación de otros museos numismáticos vinculados a entidades financieras y con un contenido análogo, vinculados a las emisiones americanas producidas en Lima y Potosí con anterioridad a la Independencia y a las nacionales tras este acontecimiento.

El Museo Histórico y Numismático Dr. José Evaristo Uriburu (H), vinculado con el Banco Central de la República Argentina, se abrió al público en 1941 y en la actualidad se ubica en el edificio del Palacio de la Bolsa, construido en 1862. Su colección excede de 15.000 ejemplares, se formó con las colecciones de la Caja de Conversión, del Crédito Público Nacional y otras entidades, además de donaciones de su impulsor José Evaristo Uriburu (1886-1956), vicepresidente en su momento del Banco Central e hijo del presidente de la República con el mismo nombre entre 1895 y 1898.

Por su parte, el Museo Histórico y Numismático del Banco de la Nación Argentina se crea en 1966 en la sede de esta entidad, al igual que el anterior en el centro financiero de la capital. Además de incorporar algunas colecciones particulares, la entidad conserva acciones y otros objetos de historia bancaria y económica.

d) Medallistas de Buenos Aires

La medalla argentina desde los años finales del s. XIX es de un interés extraordinario. La presencia de artistas y escultores de origen y nacimiento italiano en el marco de un importante progreso económico son dos factores que se combinan y determinan un resultado visible en medallas que, si bien no se fabrican generalmente en metal noble, están dotadas de una gran belleza. En el Buenos Aires de ese periodo, los edificios que forman la ciudad se caracterizan por el neoclasicismo formal en diversos materiales que evolucionan hacia el modernismo. De la misma manera, las esculturas y otros elementos ornamentales participan de ese gusto, dentro de una concepción academicista.

Es en este ambiente en el que cada acontecimiento, cada inauguración de una obra pública o ciertos aniversarios de entidades de todas clases o en especial de personajes de cierta significación traen consigo la confección y venta de medallas realizadas en bronce o en metales menores.

La nómina de medallistas es elevada, pudiendo mencionarse los talleres de Gotuzzo y Piana (juntos o separadamente), Ferrari, Olinto Gallo, Marcos Vanzo, Bellagamba y Constante Rossi (en un tiempo asociados), Orzali, Oliva Navarro, Horta y Pablo Cataldi, en una actividad que alcanza años recientes. La medalla que ilustra esta entrada es obra de Gotuzzo y Piana y conmemora la Primera Exposición Numismática de 1934.

e) La creación científica durante el s. XIX

Durante el s. XIX encontramos varias monografías de interés numismático. Esta es la lista:

  • Pedro de Angelis, Explicación de un monetario del Río de la Plata, Buenos Aires, 1840
  • Juan Llerena, Manuel Rogelio Tristany, Un poco de luz sobre la casa de moneda y el Banco de Buenos Aires, 1866, 542 pp.
  • Manuel Ricardo Trelles, Monetario del Sr. Don Manuel José de Guerrico, Buenos Aires, 1866, 168 pp.
  • Aurelio Prado y Rojas, Catálogo Descriptivo de las Monedas y Medallas que componen el Gabinete Numismático del Museo de Buenos Aires, Buenos Aires, 1874, 802 pp.

Dentro del conjunto de autores dignos de mención, presente en la lista de los hermanos Gnecchi con Mitre, Peña y Prado Rojas se encuentra Alejandro Rosa (1858-1914), amigo de Mitre y fundador de la Junta de Numismática en 1893. Entre sus obras, las dedicadas a la numismática son las siguientes:

  • Medallas y Monedas de la República Argentina, Buenos Aires, 1898.
  • Monetario americano (ilustrado) clasificado, 1892
  • Estudios Numismáticos, 1895

En torno a su colección puede mencionarse el libro de Umberto Pelletti titulado Catálogo de Numismática Americana. Colección del Americanista Dn. Alejandro Rosa y publicado en Buenos Aires en 1919.

f) Creación numismática durante el s. XX

La referencia más importante de la numismática iberoamericana de la segunda mitad del s. XX es el militar, diplomático y numismático bonaerense Humberto Francisco Burzio (1902-1980), cuya obra fundamental es el Diccionario de la Moneda Hispanoamericana publicado en Buenos Aires y Santiago de Chile los 1956 y 1958, respectivamente. Además, merecen citarse las siguientes monografías:

 

  • Ceca de la Villa Imperial de Potosí y su moneda colonial, 1945
  • La historia numismática de la Armada Argentina, 1945
  • La moneda primitiva del Perú en el siglo XVI. Discurso de incorporación como académico de número de la Academia Nacional de la Historia, 1947
  • La Marina en la moneda romana, 1961
  • Buenos Aires en la medalla, obra póstuma editada en 1981, imprescindible para conocer la fabricación de medallas en la Argentina de finales del s. XIX a mediados del s. XX.

Además de Burzio, puede destacarse a Jorge N. Ferrari, autor de diversas publicaciones de numismática argentina:

  • Amonedación en Córdoba, Buenos Aires, 1951
  • Santiago Caccia: grabador de Rosario, 1960
  • Amonedación de La Rioja, Buenos Aires, 1962 (Tomo I) y 1964 (Tomo II).
  • El escudo de La Plata en la medalla, Buenos Aires, 1968
  • La medalla. Su evolución y su futuro, Buenos Aires, 1970
  • Amonedación de La Provincia de Buenos Aires, Buenos Aires, 1971.

Por otro lado, señalar a Pedro Juan Vignale, que en 1944 publicó en Buenos Aires La Casa Real de Moneda de Potosí. Finalmente, Alberto Mario Caletti en 1972 publicó Historia de las Monedas Metálicas y del Papel Moneda.

En otro orden de ideas, la Asociación Libreros Anticuarios de la Argentina en Buenos Aires publicó en 1952 Centenario de José Toribio Medina. 1852-1952. Exposición Bibliográfica y Numismática. En 1972, la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires publicó el catálogo de la Exposición de medallas de medicina organizada por la Academia Nacional de Medicina en su sesquicentenario y el Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades.