arte y moneda

Moneda y platería a comienzos del s. XII en León y Asturias

Sin títuloLa moneda en la Edad Media se realiza con plata aleada con cobre por monederos con competencia en la manipulación del metal noble. Su trabajo consiste en limpiar la plata de impurezas para después combinarla con cobre para a continuación fabricar unos discos que después recibirán el impacto de los cuños de anverso y reverso para darles forma. Su trabajo comparte parcialmente algunos puntos en común con el de los plateros que trabajaban con láminas de plata cinceladas o incididas, según el artista, para ser clavadas en arcas de distinto tamaño hechas en madera.

Los últimos años del s. XI suponen el despegue de las labores de los oficios de monederos y plateros en el reino leonés. Por un lado, un grupo de monederos venidos desde Francia e Italia se trasladan a la península para realizar las masivas emisiones aragonesas posteriores a 1076 y las leonesas y castellanas de 1087, 1103 y 1108, atraídos por la peregrinación compostelana y la abundancia de plata califal que existía en el reino previa su conducción en forma de parias o botines de conquista a lo largo del s. XI. Mientras que en el sur la plata acuñada se va haciendo escasa en los reinos de taifas, algunos tesorillos en Navarra y un buen número de documentos en el reino leonés reflejan el uso de moneda de plata califal anterior al año 1000 al peso en algunas transacciones. A modo de referencia, en 1073 el rey aragonés le reclama al titular de la taifa de Zaragoza una paria en plata y no otro metal. Tras el inicio de la acuñaciones, los dirhams desaparecen de la circulación convertidos en unas emisiones abundantes como el siguiente dinero de 1103.

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Simultáneamente, se inician los trabajos de platería por artistas aparentemente locales. Es un momento brillante del arte suntuario asturiano y leonés, hasta entonces limitado a objetos de oro realizados entre los ss. IX y X como cruces (cruces de los ángeles y de la vitoria, ambas en Oviedo; cruz de Santiago en su catedral), arcas (arca de Astorga, arca de las ágatas del MAN)  cálices y coronas ubicadas en las pequeñas iglesias que existían. En el cambio de los ss. XI al XII y vinculados con las liturgias hispánica y mozárabe, se preparan objetos como  los libros que recogen los llamados Beatos, trabajos brillantes en marfil (el Cristo de Carrizo, la cruz de Fernando I en el MAN, la arqueta de San Juan y San Pelayo de San Isidoro de León, una plaqueta en el Museo del Louvre, la arqueta de las Bienaventuranzas el MAN), etc. que se incorporan a una mejor arquitectura y escultura, donde también aparecen pinturas como las de San Isidoro de León. Entre estos objetos se hallan algunos de orfebrería (cáliz de Doña Urraca en San Isidoro de León) y de platería, que son los que aquí interesan.

El más significativo es el Arca Santa de la catedral de Oviedo, un altar portátil creado para conservar reliquias vinculadas con la crucifixión de Jesucristo, con inclusión de un sudario, varios lignum crucis y otros objetos. Además de arca, en la catedral de Oviedo se encuentran otros objetos de platería como la cruz de Nicodemo, la caja del obispo Arias Cromaz y el díptico del obispo Gundisalvo. Fuera de este templo cabe mencionar la arqueta de San Isidoro de León, la cruz de Fuentes en el Metropolitan Museum de Nueva York o la caja de ágatas del MAN. Todos ellos parecen realizados por diferentes artistas hispánicos, de hecho el arca responde a una misma idea constructiva pero intervienen varios artistas con diferentes técnicas dentro de un estilo muy aproximado que recuerda en algunos casos a los dibujos que se encuentran en los beatos.

No se trata en este punto de tratar todos los aspectos iconográficos de estos objetos y en particular del arca, excelentemente tratados por Franco Mata, sino de referir otros referidos a su fabricación distintos a los señalados por García de Castro Valdés. Sin ánimo de abundar y con diferentes técnicas que incluyen un sobredorado en la tapa, la cobertura del arca de madera ensamblada se realiza con láminas de plata de un grosor variable y aproximado de 0’5 mm, de manera que el artista, antes de iniciar su trabajo, prepara el metal y forma con la plata una lámina que después trabajar dándole forma. Una vez acabada la labor artística, las distintas láminas se clavan de acuerdo con el plan iconográfico previamente definido.

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Hay un aspecto que los trabajos de platería han dejado desatendido y se refiere a la determinación del origen del metal y de los artistas. Como se ve, antes del cambio de los ss. XI a XII, momento en que estas obras de plata pueden datarse, no conocemos obras realizadas en este metal, de manera que los plateros hacen su aparición en este momento. Hay una limitada controversia en cuanto su origen pues, como se ha dicho y aunque existe coincidencia en cuanto a su origen hispánico, hay dudas sobre si son asturianos, leoneses o mozárabes. En todo caso, cabe destacar su adaptación a los esquemas estilísticos que encontramos en las restantes manifestaciones artísticas aludidas.

De la misma manera, no existen análisis sobre los aspectos químicos de la plata, por cuanto que los elementos trazas podrían confirmar si estos objetos se fabricaron fundiendo moneda hispanoárabe, abundante en el reino. Cabe suponer que se utilizó esta plata y sin embargo faltan posibles vías para su confirmación. Probablemente la presencia de plata en el reino determinó una progresiva aparición de artistas de la que nos han llegado pocos ejemplos. Como es sabido, en momentos de necesidad, los reyes y los obispos fundían los objetos litúrgicos en plata para fabricar moneda. Sin ir más lejos, la reina Urraca en la década de 1110 adquirió una mesa de 30 marcas de plata (6,9 kg) para fabricar su propio numerario. Lo cierto es que la brillantez artística es una característica común en muchos de estos objetos y este aspecto no se improvisa.

Es de esperar que futuros estudios de los objetos ayuden a solventar algunas de estas dudas.

 

 

 

 

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Arte y moneda: San Eloy, de Pere Nuñes

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El Gremio de Plateros barceloneses encargó entre 1526 y 1529 al maestro Pere Nuñes un retablo dedicado a San Eloy para su colocación en la iglesia de la Mercè y que en la actualidad se halla en el Museo Nacional d’Art de Catalunya. En uno de sus cuadros podemos ver una escena de interés numismático, en la que se aprecia una pila de pesas de gran tamaño, como las fabricadas en Nuremberg y de uso frecuente en toda Europa en ese período.

Arquitectura románica: Iglesia en Dreux

 

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Esta iglesia indeterminada es el ejemplo de la arquitectura en tempos de Hugo Bardoul, conde de Dreux y Nogent en torno a 1035. Las leyendas de este dinero son + HVGO COMITI y + NVICETE CAS y se acuñó en la localidad de Nogent le Roi, donde en la actualidad hay una iglesia gótica. Las monedas reflejan una iglesia de una manera poco descriptiva, caracterizada por una torre central y un aparente atrio exterior porticado.

Numismática complutense

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Algunas plaquetas españolas de los ss. XVI a XVII recogen dos temas eminentemente complutenses, la anterior los patrones de la Ciudad, los Santos Niños Justo y Pastor, mártires del cristianismo. La segunda, San Diego de Alcalá, que da nombre a la ciudad californiana de San Diego y cuyo cuerpo se exhibe anualmente en la catedral dedicada a los anteriores. Como es habitual, los Santos Niños se representan con palmas y tablillas de estudio, además del cuchillo con el que serán sacrificados a sus pies. Por su parte, San Diego porta flores en su hábito y se representa con un niño que muestra una rosca de pan, dejando ver al fondo una capilla. Ambas plaquetas pertenecen a la subasta de diciembre de 2015 de Fernando Durán.

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Cabe añadir que se conoce alguna medalla religiosa de escaso valor artístico dedicada a las Sagradas Formas y que parece confeccionada entre el s. XVII y el XVIII, además de otra dedicada al propio San Diego que sirve de reverso a una Inmaculada Concepción. Además, pueden mencionarse algunas medallas modernas dedicadas a Miguel de Cervantes, el más célebre de los hijos de la ciudad, como la que se reproduce a continuación realizada en 1924.

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Así como las dedicadas a su obra como la que sigue de Maura.

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En otros casos se muestra como elemento iconográfico al principal monumento de la ciudad, la fachada de la Universidad.

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Al margen de las medallas, tan sólo cabe mencionar una emisión celtibérica, realizada con un único cuño y leyendas ikesankom Kompouto en el s. I a. C. y tratada en a. Roma Valdés, “Monedas celtibéricas con leyenda Ikesankom/ Compouto acuñadas en Alcalá de Henares” en Anales Complutenses VIII, 1996, 9-16.

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San Jerónimo Penitente

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Pocas imágenes son tan cautivadoras en las pinacotecas como las pinturas dedicadas a San Jerónimo Penitente, objeto de una especial devoción en los ss. XVI y XVII. Desde los italianos a los flamencos, pasando por supuesto por los españoles, los pintores y escultores de ese período han encontrado una fuente de inspiración y han derrochado talento en esta figura. Leonardo, Tiziano, Ghirlandaio, El Bosco, Ribera, El Greco, Pereda, Marinus Van Reymerswaele, Alonso Cano y otros artistas han dedicado sucesivas obras tratando de manera distinta a este Doctor de la Iglesia que tradujo la Biblia al latín en el s. IV.

En la iconografía de San Jerónimo suelen presentarse un león agradecido por haberle arrancado una espina de una pata y que no se separó de él en agradecimiento, un sombrero y los hábitos de cardenal, los libros que escribía y estudiaba, una calavera y una cruz. Además, acostumbra a mostrársele eremita en una gruta en el desierto, sujetando una piedra y con el torso semidesnudo, elementos todos que permiten jugar con las formas y los colores y explotar la espiritualidad que infunde o debe infundir. Aunque los tiempos de hoy son distintos y buscamos en los museos un mayor disfrute de las formas que de su significado que quienes encargaron estas obras, lo cierto es que no podemos disfrutar de nuestra cultura actual sin comprender mínimamente los personajes representados y no deja de sorprender su abandono en los programas formativos, descansando la lectura de monumentos y museos a la formación autodidacta de sus visitantes.

La entrada de hoy recoge un interesante numisma, una medalla en forma de plaqueta y realizada por un anónimo español del s. XVII. La medallística española del Siglo de Oro descansa normalmente en autores italianos vinculados con la Corte como Leone Leoni o Jacome da Trezzo, que realizaron retratos de personajes de su tiempo como Felipe II, Juanelo Turriano o Juan de Herrera. Sin embargo, poco se sabe en torno a las plaquetas de este período, centradas en España en la temática religiosa, muy apta para devocionarios privados, de manera que los propietarios las conservaban en lugares íntimos para tenerlas en la mano o las exhibían colgados de las paredes domésticas. Como ejemplo, Felipe II contaba con algunas en su dormitorio.

Las plaquetas españolas de los ss. XVI y XVII se caracterizan por ser una forma de escultura grabada en bajorrelieve en una de sus caras y por inspirarse en pinturas o grabados reconocidos del período y por contar con una anilla en la parte superior. A diferencia de las realizadas en el mismo período en otros puntos de Europa, su temática es exclusivamente religiosa, pudiendo añadirse que son trabajos normalmente inspirados, técnicamente impecables, aunque no alcancen la grandeza de otras formas artísticas. Dentro de esta temática, se refieren bien al ciclo evangélico o retratan a martires, anacoretas, fundadores y predicadores.

La imagen reproducida corresponde a una colección subastada por Fernando Durán en diciembre de 2015 y refleja todos los atributos característicos del santo penitente.

Bibliografía

Manuel Aulló Costilla, Ensayo de un catálogo de plaquetas o bronces religiosos españoles, Arte Español, 1946

María José y Rafael Chaves, “Monografía-catálogo de plaquetas españolas de tema religioso”, Antiqvaria, 1986

Juan Martínez Cuesta, “Plaquetas españolas de tema religioso”, La escultura en el Monasterio del Escorial: actas del Simposium,  coord. por Francisco Javier Campos y Fernández de Sevilla, 1994

 

Grandes artistas también medallistas. Grandes grabadores, también pintores. Índice

Un balance de quienes son pintores o escultores y dedican un espacio a la medalla y para quienes dedicados a la medalla se ocupan también del dibujo, el grabado y la pintura.

Pisanello (1395-1455)

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Alberto Durero (1471-1528)

 

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Leone Leoni (1509-1590)

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Benvenuto Cellini (1500-1570)

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Jacome da Trezzo (1515-1589)

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Tomás Francisco Prieto (1716-1782)

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Jerónimo Antonio Gil (1732-1798)

medalla gil

 

Pedro de Garci Aguirre (-1809)

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Luis Paret (1746-1799)

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Vicente López (1772-1850)

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Joan Miró (1893-1983)

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Josep María Subirach (1927-2014)

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