áfrica

Numismática axumita

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Parte de las primeras emisiones cristianas se producen en África desde el s. IV, en concreto, en el reino de Axum, en la zona de Eritrea y Etiopía, con influencia al otro lado del Golfo en Yemen. La numismática axumita es interesantísima y, aunque carecemos de publicaciones en español, si conocemos bibliografía tanto en inglés como en italiano. Como todo lo que procede de África tiene un componente artístico lleno de interés, con frecuencia de bustos de lado o frontales, con cierta influencia griega pero con una personalidad muy marcada, con una estética preciosista y llena de espiritualismo.

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El reino axumita  disfrutó de unas relaciones comerciales con el Mediterráneo que le permitieron un importante apogeo desde el s. III d. C., desde fuera del Limes Romano y desde el año 325 el Rey de Reyes asumió el cristianismo, que incorporó a su simbología. La decadencia del reino se inicia en el s. VI y concluye a comienzos del s. X y permanece acuñando conforme a su sistema hasta el s. VIII. En tanto, desarrolló su propio alfabeto y construyó a gran altura obeliscos con el de Axum. La religión cristiana que adoptaron permaneció vigente en la región cuando siglos más tarde se excavaron las iglesias rupestres de Lalibela, desconectadas ya culturalmente de Axum.

Sus acusaciones comienzan tras 270 d. C. empleando oro con un peso próximo a 2’75 g y también con plata obtenida del refinado de plata. LAs emisiones de oro permanecen acuñándose y con el tiempo se acuña onda de cobre a la que se incorpora una pequeña gota de oro.

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Dinero africano: algunos objetos en bronce

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Africa ethnic groups 1996 by United States. Central Intelligence Agency. – Library of Congress Geography and Map Division, Call number G8201.E3 1996 .U5

Contexto. En Mali cohabitan distintas culturas que coinciden en el acentuado sentido artístico de sus representaciones. Entre ellas destacan los Dogón, habitantes de la falla de Bandiagara, que ocuparon para evitar la conversión al islamismo que profesaban sus contemporáneos en el siglo X, gracias a la posición defensiva que permitía la orografía y la abundancia de agua de la región. Los dogones son diestros en la talla de madera, que emplean para máscaras rituales, cierres o escaleras de graneros o para formar las togunas donde se reúnen los ancianos del municipio. La figura siguiente es un poste de toguna del s. XVIII.

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En Niger y vinculados con los Bambara viven los Bozo, pescadores y dedicados como aquellos a realizar determinadas obras de teatro con fines moralizantes en los que se emplean marionetas talladas que se colocan sobre un bastidor que es sujetado por el portador, que queda oculto entre los tejidos que dan forma a la marioneta, representando a personajes muy variados entre los que se encuentran hombres y mujeres con caras enfrentadas a modo del dios Baco, como las siguientes, de un mismo escultor de la década de 1940, y que recuerda poderosamente la composición del Picasso rosa.

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Dinero bambara. Los Bambara o Bamaná habitan Malí y las regiones fronterizas de los distintos estados del sur, cuyas figuras en madera suelen ser bellísimas. También fabrican pequeñas figuras en hierro de antílopes y otros animales de formas más bien lineales. ç

2 bambara

Dinero Mafa. En otra dirección, entre Camerún y Nigeria, encontramos los Mafa o Matacam, que fabrican cuchillos arrojadizos que emplean también como moneda.

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Dinero kuba de rafia

Contexto. En Togo encontramos a los Ewe, de quienes se destaca su sentido musical expresado en danzas y la percusión de sus tambores, como el reproducido a continuación, de la década de 1950.

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Los Ewe fabrican también textiles muy coloridos, a diferencias de los Senufo, que habitan entre Mali y Costa de Marfil y realizan unos tejudos que pintan con figuras propias de su mitología.

Dinero kuba. Los Kuba son bien conocidos por la fabricación de tejidos en rafia de tamaó variable, muchas veces pequeño y cuadrangular en el que se forman líneas blancas y negras.

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Dinero manilla de África Occidental

El contexto. La imagen que de África tienen los europeos se ha transformado a lo largo de la historia. En la imagen que se reproduce a continuación, de comienzos de la década de 1960, un europeo se dedica a la caza mayor evocando cierta cinematografía de la época.

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Con anterioridad, el esclavismo había conducido miles de africanos contra sus voluntades hacia el continente americano para las colonias inglesas, portuguesas, francesas, holandesas y españolas. La presencia de esclavos generó tanto movimientos racistas o comercios llamados negreros como reacciones antiesclavistas y protectoras de los esclavos. En el caso español, la abolición de esta práctica detestable no se completa en la América dependiente de la corona española sino hasta el 17 de febrero de 1880.

Pero es el momento de regresar al continente africano para referirnos a un elemento que acompañó a esta práctica. Los Grebo  forman un grupo étnico en la actual Liberia, república constituida en 1847 para procurar la inserción de esclavos liberados. Los Grebo empleaban máscaras como la reproducida líneas más abajo hasta mediados del s. XX con fines de mediación espriritual.

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En Costa de Marfil, los Baulé fabrican máscaras de una enorme belleza. El primero contacto de esta cultura con los europeos data del s. XVIII y se ubican en la costa del Golf de Guinea. Se organizan en municipios gobernados por ancianos y se basan en la igualdad de los individuos. Sus máscaras se usan en las danzas y son empleadas únicamente por los hombres.

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Dinero manilla. El llamado dinero manilla tiene su origen lamentable en la esclavitud. En 1490 los portugueses las emplearon para la adquisición de esclavos en las proximidades de Nigeria y fueron también usadas con el mismo fin por otros europeos como ingleses y franceses, además de fabricadas en la región, hasta adquirir la condición de medio de pago. Los ejemplos que se muestran a continuación son, como las máscaras anteriores, de la década de 1950.

3 nigeriaLa última es muy anterior, probablemente del siglo XVI y procedente de la actual Nigeria.

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Dinero tradicional africano 2

Dinero serpiente

El contexto artístico regional. Entre Malawi y Mozambique habitan los Chewa, lejanamente procedentes del Congo. Las imágenes que se muestran son de una silla de tijera bellamente tallada de una sola pieza, utilizada por los jefes tribales y en las que se representan reptiles ocupando las partes centrales y, en este caso, mujeres moliendo el grano. En la pieza del asiento, se han tallado adornos lineales. Las dos partes de la silla se han realizado en la misma madera y se conectan a través de una apertura en el respaldo a través de la cual se introduce el asiento, arqueado. Como resultado, la silla tiene tres pies: dos triangulares procedentes del respaldo, ubicado junto a los pies, y un pie alargado que es el final del asiento. En los laterales del respaldo, como es típico en esta cultura, hay dos huecos que permiten agarrar la silla con comodidad. A diferencia de otras sillas conocidas, el respaldo de esta obra excepcional en el arte africano es redondeado. La datación es seguramente previa a la independencia de Portugal, en 1975, posiblemente en los años iniciales o centrales del siglo XX, dada la pátina que presenta. Al otro lado del continente africano, entre Angola y el Congo habitan los Chokwe, que también fabrican unas sillas a modo de trono. 1 chokwe 1 chokwe2 En otra dirección situamos a los Bobo, Bono-Fing o Bwa, entre Burkina Faso y Mali. A ellos debemos algunas de las máscaras más bellas, empleadas en ceremonias. Las conocemos de varias clases. Son de formas y técnicas de fabricación muy variadas. La fotografiada mide cerca de un metro y está tallada en una sola pieza, representa un antílope con una cornamenta amplia y circular y está policromada con pigmentos naturales en blanco, verde y rojo. De la misma manera, su datación se encuentra en los años centrales del siglo XX. 1 bobo Dinero serpiente. Los Lobi constituyen una etnia que habita en la actual Burkina Faso y se dedican al cultivo de sus granjas, en las que abundan las serpientes. Como medida de protección emplean el hierro para fabrican modelos de serpientes a veces con una cabeza triangular marcada, en otras son realizadas en zigzag y muy alargadas. Además de la protección, se pueden ubicar en ciertos altares familiares y, como derivación, se emplean en intercambios. 1 lobi Los Mumuye del noroeste de Nigeria también emplean serpientes como forma monetaria, uniendo varias serpientes en un mismo pie en los llamados dineros flor, empleados con fines dotales o para la adquisición de animales, en especial antes de 1959.

Arte y dinero tradicional africano 1

La serie de pequeños artículos de la que este es el primero trata de mostrar las formas de dinero que tradicionalmente se han realizado en África con anterioridad al uso corriente de la moneda metálica desde una visión estrictamente personal de un amante del arte africano. Precisamente el arte africano requiere un enfoque muy distinto del que empleamos los europeos al apreciar el que nos es propio, además, el dinero africano tiene un sentido que no es estrictamente igual al de su uso cotidiano de cambio y medida de valor que se encuentra extendido en nuestra cultura.

Las distintas partes de esta serie requieren entender las particularidades del llamado arte africano y, además, las propias del dinero tradicional. A partir de entonces se podrán entender las formas en que se manifiesta.

El arte africano

Por arte africano se concibe el producido en las regiones ubicadas al sur del Sáhara, muy dominadas por el influjo del arte islámico y cristiano (caso de los nubios), según las zonas. No disponemos mucha bibliografía de arte africano publicada en español, siendo en general divulgativa y generalista, muy abundante en fotografías que destacan el aspecto estético que colman la observación, si no la admiración, del lector, aspecto lamentablemente negativo cuando existe una vinculación cultural importante con una nación ubicada precisamente en el Golfo de Guinea como es Guinea Ecuatorial, con unos lazos culturales y lingüísticos con las demás de habla hispana. Existe en cambio otra bibliografía no muy extendida en inglés, además de las colecciones de algunos de los museos europeos y americanos más importantes[1].

Puede anticiparse como punto de partida, que bajo el concepto genérico de arte africano se comprende una infinidad de culturas llenas de enorme personalidad propia, pudiendo hablarse de muchas familias y particularidades artísticas. Las notas que pueden caracterizar todas ellas se resumen en las notas siguientes:

  • Espiritualidad. Muchas de las manifestaciones artísticas se conciben para comprender el objeto en el marco de un rito o expresión cultural propia.
  • Tradicionalidad, inmaterialidad, evolución. Los objetos y expresiones artísticas manifestadas también en músicas, ropa y tatuado del cuerpo responden a una tradición evolutiva de las creencias y las formas asociadas a ellas heredadas de generación en generación a través de una concepción inmaterial de las formas. Predomina la tradición sobre la mano, normalmente anónima, de su autor.
  • Expresividad. Cada autor incorpora en el objeto o manifestación artística su forma personal de entenderla de manera en ocasionas muy llamativa.
  • Simplificación de la forma. La línea evolutiva de muchas de las manifestaciones artísticas ha determinado una progresiva simplificación, hasta el punto de alcanzar cierta abstracción de las formas. Aunque el objeto representado es normalmente vivo, esta simplificación pude determinar una abstracción sin perder con ello expresividad.
  • Tangibilidad. Los objetos están hechos para ser vistos, tocados y escuchados. El observador puede tener la tentación lógica de unirse al objeto a través del tacto.
  • Naturalidad. Las manifestaciones artísiticas colman todas las manifestaciones de la vida con un color, un sonido y unas formas de la representación humana.
  • Variedad. Cada manifestación artística deriva de las distintas culturas, con sus cientos de lenguas, variedades raciales, tradiciones, condiciones del territorio y materiales empleados.

No es de extrañar que Picasso iniciase su época rosa tras observar por vez primera una pieza africana, probablemente Bambara, o que el galerista Beyeler, impulsor del arte de las vanguardias de principios del siglo XX acumulase junto a pinturas de esta época numerosas piezas de arte africano.

Las publicaciones de arte africano suelen referirse a manifestaciones muy antiguas de culturas desaparecidas, como las terracotas Nok, que pueden ser anteriores a Jesucristo o bronces de Benín, en torno al siglo XV. Sin embargo, el arte africano cuenta con un componente cultural más variado y evolutivo que se plasma en la actualidad a través de manifestaciones y materiales que varían en función de cada cultura. Por ejemplo, se abunda en las marionetas de los Bambara, las escaleras de los Dogón, las máscaras de los Baulé o los Bobo o los tejidos de los Kuba.

En la actualidad, estas manifestaciones se enfrentan a algunas dificultades:

  • El carácter efímero de los materiales empleados hace que los colores naturales se pierdan o que la madera o el tejido se pudra si no se respetan condiciones adecuadas de conservación. De hecho, en las convenciones internacionales se entiende que un objeto africano es antiguo cuando excede de 20 años frente a los 100 de los europeos.
  • Las tradiciones que impulsan la creación de los objetos se pierden y hacen que sus poseedores dejen de encontrar el aspectos simbólico que motivó su creación, inmaterialidad y posesión heredada.
  • No hay museos locales ni estudios sobre el terreno que analicen la riqueza cultural africana[2].

El dinero tradicional africano

El concepto de dinero requiere asimismo otra perspectiva, toda vez que no es tan útil para el cambio hasta los últimos años en muchas poblaciones. De hecho, son muy pocas las manifestaciones de objetos vinculados con en comercio como pueden ser las variadas pesas de oro Ashanti.

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En muchas de las regiones africanas existe una naturaleza exuberante que condiciona una economía natural en la que la permuta constituye la forma contractual más importante en numerosas transacciones menores, incluso durante el siglo XX.

Por lo que se refiere a la terminología, en ocasiones la historiografía se refiere a estos objetos como premoneda, término equívoco que parece excluir su valor mínimamente económico que desconoce su utilidad de cambio o que los sitúa en una fase evolutiva previa a la moneda metálica importada. Tampoco son moneda por no ser iguales unos objetos a otros de manera que su valor es siempre mucho más relativo. Por eso estas manifestaciones merecen la denominación de dinero o money en las obras publicadas en inglés.

Los componentes que sirven de base al valor dinerario de los objetos que se mencionarán son:

  • Su valor cultural, en ocasiones se trata de particularidades territoriales vinculadas con los componentes inmateriales de los objetos. Muchas de las manifestaciones artísticas confieren el valor de cambio de estos objetos por su utilidad dotal, espiritual o votiva.
  • El reconocimiento social y personal que conllevan, de manera que tienen un valor más simbólico que real[3].
  • En ocasiones, los objetos presenta per se valor de cambio.

Guinea Ecuatorial

Como no puede ser de otra manera, la primera manifestación de dinero tradicional africano tiene que ver con Guinea Ecuatorial, nación que mantiene la lengua española, aunque las relaciones culturales y económicas debieran ser mucho más profundas de lo que ahora son.

La vinculación de las islas de Fernando Poo, hoy Bioko, poblada por Bubis, Annobon y Corisco, además de la Guinea Continental o Río Muni, con presencia Fang, con España arranca en 1778 y concluye en 1968, cuando culmina la descolonización y arranca la independencia de Guinea Ecuatorial.

José Muñoz Gaviria publicó en Madrid en 1871 el volumen dedicado a África, Islas de Fernando Poo Cabisco y Annobon de la Crónica General de España y dedicó un párrafo al uso de la moneda que viene acompañado de muchas referencias a la vida y costumbres de sus habitantes, que vincula con una economía natural.

Pese a las pocas líneas empleadas, la información es interesantísima y es mencionada por otras obras desde 1858 en relación con la isla de Fernando Poo, cuya colonización fue transitoriamente compartida entre españoles y británicos entre 1827 y 1846[4]. El empleo de dineros concha o shell money es común desde al menos el siglo XVII en la costa africana, desde Angola hasta Nigeria[5]. En el caso de Fernando Poo se emplea para su fabricación la achilina, en realidad la achatina fullica, un caracol de enorme tamaño que puede llegar a 30 cm, con una concha oscura, que permite diferenciar el dinero de Fernando Poo de otras formas de este dinero. Como sucede con otras manifestaciones, los artífices fabrican casi en serie objetos circulares de tamaño variable, que aquí sabemos que eran de pequeñas dimensiones, con un agujero central. Además, sabemos que se llevaba en el cuerpo, normalmente desnudo de los Bubis, nombre que responde a la traducción de la palabra hombre con el que se referían al tratar con los europeos. Lamentablemente, no nos han llegado ni grabados ni fotografías de personas que portasen pulseras, brazaletes, collares o cinturones con conchas recortadas de achatina en la isla. Además, el lugar de fabricación es una localidad cuya toponimia ha desaparecido aparentemente en la isla de nombre Balillipa, que por otra parte corresponde con un dialecto minoritario de uso en la costa del Congo a mediados del siglo XIX[6]. Respecto de su uso, Muñoz Gavira no concreta finalidad, ero sí advierte que el trueque es la forma principal de intercambio, que usan productos elaborados como armas y que una parte de la población se dedica a labores agrarias o pesqueras.

[1] M. J. Herskovitz, Backgrounds of African Art, Denver, 1945

[2] Por ejemplo, C. B. Steiner, African Art in Transtit, Cambridge, 1994

[3] D. Fraser, H. M. Cole, African Art and Leadership, Madison, 1972

[4] T. J. Hutchinson, Impresions of West Africa, Londres, 1858

[5] J. Hogendorn, M. Johnson, The Shell Money of the Slave Trade, Cambridge, 1986.

[6] T. J. Hutchinson, Impresions…, 1858