La importancia de una buena biblioteca

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El coleccionismo numismático no pude consistir en acaparar piezas como si de cromos se tratara. Las monedas son mucho más que números y los monetarios no consisten en huecos que completar. De hecho y en relación a las acuñaciones de algunos períodos históricos es no pude decirse de ninguna colección que haya sido completa, juntando todos las variedades acuñadas en algún momento y muchos coleccionistas verán en algunas piezas detalles ciertos o no que confieren a cada espécimen cierta exclusividad. De la misma manera, muchas piezas contienen un valor patrimonial que supera al mero aspecto económico del ejemplar, lo que obliga a un mayor cuidado y respeto en su conservación y tratamiento. Y por otra parte, una colección es más que la suma de los objetos coleccionados al incorporarse a los mismos un criterio de selección que puede explicarse en el interés, la rareza o la conservación de cada ejemplar. Por lo tanto, no es de extrañar que vayan ganando terreno las informaciones suministradas por algunos comercios relativas al origen de las piezas, en respeto del valor de patrimonio cultural de la pieza y del prestigio del coleccionista que en algún momento decidió incorporarla a su patrimonio.

Formar una colección requiere algo más que catálogos. Cierto que vivimos en el tiempo de la información rápida y de la documentación accesible online en el marco de una cultura de la gratuidad. Hay revistas que ofrecen en abierto artículos científicos y eso está muy bien. De la misma manera, encontramos catálogos gratuitos, sencillos pero de calidad muy desigual. Pero nada de eso sustituye a una buena biblioteca que recoja el pensamiento y el estudio riguroso elaborado durante generaciones, contrastando pareceres, permitiendo completar la información y aportando referencias para que cada coleccionista perfile sus criterios. Además de ser una parte de la colección en la medida en que son también coleccionables, los libros tienen tacto y olor. Hojearlos permite disfrutar de cada página, párrafo, grabado o imagen con una mayor capacidad de disfrute que el movimiento de un ratón, dónde va a parar.

 

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4 comments

  1. Cierto, la base del conocimiento se fue guardando en los libros a lo largo de los años. Supongo que pasarán muchos años antes de que se pierda la sensación que se experimenta al tocar un libro.Me encanta esa pasión que compartimos por los libros.

  2. Gran artículo.
    Sin duda alguna, primero, el libro. Ya vendrán luego las monedas. Nada puede (todavía…) superar las sensaciones que aportan el disfrute de los viejos libros de numismática, sus firmas y anotaciones de antiguos propietarios, la magia de otros tiempos congelada en el diseño de sus láminas o dibujos, su aroma… Me temo (y congratulo…) que el mundo digital aún tiene mucho que andar para conseguir algo minimamente parecido. Pero por intentarlo que no quede… :oD

    http://pubs.acs.org/doi/pdf/10.1021/ac902143z

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